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No hay lugar como el hogar … para la educación
sexual [HTML] [PDF]
There's No Place Like Home … for Sex Education [HTML]
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Grados 5
Boletín
de noticias № 1: Lo
que quiero saber es …
¿Por qué casarse nos hace tener bebés? ¿Tienen sus
reglas los niños? ¿Se puede quedar una embarazada antes de tener
su regla? ¿Se vuelven estériles los hombres por haber usado todo
su semen? ¿Qué es la pastilla anticonceptiva? ¿Cómo
se puede agarrar el SIDA con relaciones sexuales? ¿Qué son las
emisiones nocturnas?
Esas fueron las preguntas de un grupo típico de niños del quinto
grado durante una clase de educación sexual. Algunas le van tal vez
a sorprender como demasiado simples ("¿cómo es posible que
niños de diez años no sepan esto?"). Otras le
escandalizan ("es increíble que pregunten eso en el
quinto grado").
Es increíble cuánto los niños
del quinto grado han oído sobre el sexo y cuán
poco saben en verdad. Eso les pone a los padres
en una situación delicada. Por una parte suponen con frecuencia
(e incorrectamente) que sus hijos saben más de lo que saben
en realidad. Por eso, muchos descuidan de informar a sus hijos
de ciertas cosas esenciales. Y por otra parte hay padres que se
van a abstener de temas sexuales, pensando (incorrectamente otra
vez) que ¿los niños de diez años no necesitan
saber eso."
En realidad, los niños están bombardeados por mensajes sexuales,
cada día—por parte de sus amigos, de la televisión, de las películas,
de la letra de canciones populares, etc. La mayor parte de esos mensajes es
errónea, a veces irresponsable, o aún dañina; algunos
aclaran ciertos hechos, pero en general no contienen ningún valor
que le gustaría inculcar a sus hijos. Claro que esos niños
van a hacer preguntas simples y demasiado explícitas al mismo tiempo.
La mejor manera de asegurarse que su hijo reciba una información sexual
exacta y acompañada de los valores adecuados es que Ud. se la proporcione. No
estamos diciendo que no debería de haber clases de educación
sexual en las escuelas. Al contrario—existen muchos programas excelentes
en las escuelas, que son, para algunos estudiantes, su única fuente
de información. Pero esos programas necesitan completar
y no sustituir la comunicación entre padres e hijos sobre
el sexo. Una colaboración entre la escuela y el hogar es ideal.
No se desanime si no ha tenido mucha discusión abierta con sus hijos
sobre el el sexo. Nunca es demasiado tarde para empezar. Tal vez se sintió reticente
Ud. porque sentía vergüenza, miedo, indeterminación o simplemente
porque no se fijo en la necesidad de hablar de eso. Por cualquiera razón,
sería bueno empezar, y le puede decir a su hija: ¿Hablar de la
sexualidad siempre ha sido difícil para mí, pero me parece importante.
Quiero que sepas que estoy dispuesto a responder a tus preguntas y a escuchar
tus opiniones y preocupaciones. Y quiero darte las mías."
No necesita una "sesión formal". Entre menos formal lo hace,
mejor—los dos estarán más a gusto. Aproveche de "momentos
ideales de enseñanza" que ocurren de forma natural: un artículo
sobre el embarazo juvenil, noticias sobre el SIDA, un programa local para la
prevención del abuso sexual. Con esos se pueden empezar buenas conversaciones.
Si su propia hija no ha empezado con la pubertad todavía, probablemente
tiene amigas que sí. Es el tema perfecto en el quinto grado, porque
en general los niños tienen muchas preguntas e inquietudes sobre eso.
Las oportunidades de hablar de temas sexuales abundan—si tienen la mente
abierta. Y sobre todo hay que hablar de lo que le parece demasiado "adulto" para
su hija. Como ya lo vio por las preguntas del principio, los niños oyen
muchos rumores, y pasan por mucha confusión y mucha curiosidad acerca
del sexo. En general, hay que explicarles lo que Ud. piensa que quieren
saber—y más de eso.
Boletín
de noticias № 2: Una
etapa difícil
Si alguien piensa que se está exagerando el problema de la pubertad,
o no ha tenido hijos o no ha puesto atención, porque la verdad es que
es muy difícil, para los niños tanto como para los padres.
Los niños a la pubertad en general odian a sus cuerpos, cuales que sean
sus dimensiones; se sienten raros sin saber por qué; están
convencidos de que no son normales; no quieren crecer o ser
tratados como niños; pelean mucho con sus padres porque "ellos no entienden
nada."
Durante la pubertad, los padres se preguntan qué les está pasando
a sus hijos; se sienten ansiosos sobre los cambios físicos de su hijo;
les parece que ya no saben cómo portarse con su prole; añoran
los días cuando podían hablar con su hijo sin pelear; temen
las presiones con las cuales se va a enfrentar su joven.
La ciencia no ha descubierto todavía cómo evitar la
pubertad. Pero con una buena preparación, con destrezas y la actitud
correcta, ese tiempo puede ser fascinante … o por lo menos un poco más
agradable … bueno—digamos tolerable.
Quizás no hay ningún otro tiempo en la vida
cuando uno pasa por tales cambios físicos y emocionales. Muchos
niños (y sus padres) no saben si lo van a sobrevivir.
Dígale
a su hija que tales emociones son normales. Anímela
a hablar de cómo se siente acerca de su crecimiento
y cambios; qué espera, qué desea, de qué tiene
miedo.
Cuéntele de su propia pubertad. A los niños les encanta eso.
Así no sólo se consigue la confianza, sino también se
les comunica a los niños que Uds. los entienden y tienen simpatías
con lo que les está pasando.
Su hijo o hija en el quinto grado necesita información precisa sobre
los cambios que afectan a niños de ambos sexos durante la pubertad.
Si lo saben de antemano no se sentirán tan ansiosos. También
hay que recordarles que cada uno se desarrolla a su propio ritmo y que el cuerpo
se desenvuelve cuando viene su tiempo … unos más temprano,
otros más tarde. Aún si no son satisfechos con el "horario" de
su propio cuerpo, se van a sentir aliviados al oír que son normales.
Si su hija está avergonzada o incómoda al discutir de su cuerpo,
respete eso. Le puede decir: ¿Mucha gente no se siente a gusto al hablar
de eso. Si no quieres hablar, está bien—es difícil para mí también.
Tal vez nos podemos ayudar uno a otro." Si su hija sigue reticente, no
la fuerce. Diga: "Ya veo que es demasiado difícil para ti en este
momento. Tal vez podemos intentar otra vez, ¿qué te parece?"
Y sepa que hay muchas maneras de presentar esa información
a sus hijos. Aproveche
de la abundancia de libros excelentes para los niños escritos sobre
ese tema. Déjelos por la casa donde sabe que su hija los va
a encontrar. (Y Ud. léalos también—tal vez va a repasar cosas
que se le habían olvidado o aprender otras que nunca supo.) Y, más
adelante, trate de discutirlos con su hija.
Pero más que nada, esté constantemente disponible
a hablar con sus hijos si la oportunidad se presenta. No fuerce
la cosa, pero aproveche
las oportunidades cuando surgen.
La pubertad es una serie de eventos que se desenvuelven
durante unos cuatro o cinco años. ¿No sería
bueno hacer lo que pueda para facilitar este proceso? La ventaja
no seré sólo para sus hijos, sino para Ud. también.
Boletín
de noticias № 3: Una
lista muy útil
El quinto grado es un
buen tiempo para investigar qué es
lo que su hijo sabe y no sabe sobre la sexualidad.
Establezca la lista de cosas que necesita
entender a su edad, y háblele de los temas que todavía no
han discutido.
A esa edad, los niños necesitan tener un concepto claro de la reproducción
humana, del nacimiento, de la anatomía, y de los cambios que les esperan
en la pubertad (para AMBOS sexos). Ojala hayan hablado también del SIDA/VIH,
de la homosexualidad, de la masturbación, y del sexo antes del casamiento.
Y de sus opiniones y valores sobre esos temas. Otros temas
que hay que abordar son el abuso sexual, la violación por conocidos,
la explotación de las mujeres, las relaciones, los estereotipos (papeles
tradicionales de hombre y mujer), las decisiones sexuales—todo eso debería
de discutirlo con sus hijos a esa edad.
Claro que hay otros temas—la lista de arriba no es sino
un recordatorio de lo más esencial en este período
de vida de su hijo.
Si está mirando a la lista anterior y pensando: "¡Dios mío! ¡No
hemos hablado ni del cuarto de todo eso!", no se deje llevar
por el pánico. Pero ¡sí establezca un plan de acción!
Los niños de diez u once años necesitan información exacta
sobre temas que los padres a menudo consideran "demasiado elaborados." Para
materiales escritos, llame a la biblioteca, a su oficina local del Planned
Parenthood, al Departamento de la Salud Pública o a su pediatra.
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La Familia Acerca de La Pubertad
Sam Gitchel & Lorri Foster
Planned Parenthood of Central California, 1985
ISBN: 0961012218
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Cosas
que surgen y urgen
Los cambios físicos y emocionales que ocurren
durante la pubertad son evidentes. Pero lo que no
es evidente, lo que en general se queda escondido, son
los impulsos sexuales a veces muy urgentes que aparecen, con las emociones
y la fantasía que los acompaña.
Si no se les dice que es normal que tengan impulsos sexuales
urgentes o que imaginen cosas sexuales durante la pubertad,
muchos niños se pueden
asustar ("¿Es normal que me pase eso?"). A esa época
los niños vuelven a masturbarse (si es que habían dejado de hacerlo)
y muchas veces vuelven a sentirse culpables o avergonzados por ello, aún
si no se sentían así antes. Cuestiones sobre si es malo o
no masturbarse les pueden obsesionar, pero en general no van a hablar de
eso.
Esto tal vez no sea el tema más cómodo, pero
no hay que ignorarlo. Aclare
con sus hijos que los cambios hormonales en la pubertad pueden causar sensaciones
sexuales nuevas y fuertes. Dígales que es normal y
que es parte de la fascinación de crecer y cambiar.
Dígales también su opinión sobre la masturbación.
Si Ud. cree que es una manera aceptable y sana de aliviar la tensión
sexual, hágaselo saber. Si no, explíqueselo sin culpabilizar
o avergonzarlos.
Esos no son temas simples porque contienen todas nuestras emociones
y opiniones de adultos. Si no ha establecido la base de la
comunicación necesaria
para hablar de eso con su hijo, seré más difícil … pero
no imposible.
Si eso le parece difícil, dígale:
- Me acuerdo
cuando yo tenía diez años, sentí muchas
cosas nuevas en mi cuerpo y no sabía que pensar
de ellas. ¿Te pasa eso a ti?
- En el
quinto grado me "enamoré" de un niño
del séptimo grado. Me estremecía no más
al mirarlo. ¿Te ha pasado algo semejante?"
- Cuando
yo tenía tu edad, me sentía muy incómodo
a hablar con mis padres del sexo, y sobre todo de la
masturbación. Quiero que sepas que me puedes hablar
de eso. Si te puedo ayudar a sentirte más cómodo,
me encantaría.
Boletín
de noticias № 4: De
hechos y rumores
Justo al tiempo del quinto grado, los niños empiezan
a preguntar (o preguntarse y tal vez a preocuparse en secreto) de
la homosexualidad: ¿Cómo
sabe uno si es homosexual? ¿Qué es lo que lo causa? ¿Si
uno se masturba significa eso que es "gay"? ¿Son enfermos
los homosexuales y las lesbianas?
Al pensarlo bien, no es sorprendente que los niños se pregunten eso.
La pubertad es el tiempo cuando los jóvenes crecen lo más, cambian
lo más y se preocupan lo más. Los eventos de
la pubertad pueden despertar muchas ansias, dudas y confusión, más
que ningún otro periodo en la vida. Y parece que la inquietud
dominante es la de no ser como sus amigos.
De allá vienen sus miedos sobre su propia sexualidad. Muchas cosas alimentan
tal miedo: juegan casi exclusivamente con amigos del mismo sexo, se examinan
los cuerpos unos a otros, en parte para asegurarse que su propio desarrollo
es normal; sus fantasías sexuales muchas veces incluyen a amigos del
mismo sexo; los niños se "enamoran" de sus maestros, entrenadores
de deportes, a menudo del mismo sexo. Se añaden a la confusión
los numerosos reportes sobre el SIDA y los "gays" y claro, los comentarios
ofensivos sobre la homosexualidad que oyen de sus compañeros en la escuela.
Todo eso, combinado con la falta de información y de gente con quien
puedan hablar, y claro que los niños se quedan muy despistados.
Es el momento de hablarle de ese tema, sin importar que su hijo
o hija se lo haya pedido o no. Hay muchas maneras de abordarlo:
emisiones en la televisión,
noticias, gente haciendo comentarios negativos sobre los "gays" y
las lesbianas.
Le ayudaré a su hijo si le explica los errores de juicio más
comunes:
- El hecho
de ser "gay" no es una enfermedad física
o mental.
- La identidad
sexual, o sea ser hetero u homosexual, no es algo que
se pueda escoger.
- Nadie
puede causar que otra persona se vuelva "gay".
- La homosexualidad
no es algo que se tenga que—o pueda -"curar".
Anime a
su hijo a expresar sus sentimientos. Pregúntele
lo que ha oído en la escuela sobre ese tema. Tal
vez eso le permita discutir las ansias que pueda tener
sobre su propio desarrollo e identidad sexuales. Además
de aliviarle sus miedos, si habla con él o ella
le podrá aclarar sus propios valores y opiniones tocante
a la homosexualidad. Por cierto, tendrá que decidir
qué le va a responder a la pregunta inevitable: es
malo ser homosexual?
Explíquele que la gente tiene opiniones diferentes sobre la homosexualidad.
Mientras le aclara su propia opinión, no se olvide decirle que nunca
está bien discriminar contra alguien por su mera orientación
sexual. Llame a su atención que las palabras como "maricón" que
alguna gente usa para designar a los homosexuales son ofensivas y se usan para
herir a alguien, y que no está bien usarlas, ni siquiera por enojo porque
ridiculizan a la gente. También le puede explicar que las parejas "gay" y
lesbianas tienen relaciones íntimas y llenas de amor tanto como las
parejas heterosexuales.
Y una vez más, se están enfrentando con un tema difícil
de tratar, pero del cual necesitan hablar—por sus hijos y por Uds. Es una cuestión
llena de emociones, juicios, valores—y una gran
dosis de malentendidos … y es exactamente la razón por la cuál
muchos padres prefieren evitarla.
Por favor no sea uno de esos padres.
Boletín
de noticias № 5: Dime
que soy normal
Muchos niños del quinto grado son llenos de ansias. Puede ser que el
suyo también lo sea. Pasan por cambios físicos y emocionales
muy rápidos; se preocupan por sus cuerpos: ¿Soy demasiado
pequeño? ¿Demasiado grande? ¿Por qué no me crecen
los pechos? ¡Mi pene no está creciendo! ¡Odio mi nariz!
Se sienten mal coordinados como les van creciendo los brazos
y las piernas fuera de proporción; su humor sufre altibajos sin ninguna razón
obvia. Claro que no pueden preguntar a nadie qué es lo que les está pasando,
porqué "no se habla de esas cosas", así que acaban
sufriendo en silencio. ¡No es extraño que su auto-estima cae
en picada durante la pubertad!
La auto-estima es algo que los padres han (o no han) cultivado en sus hijos
desde el nacimiento. De hecho, es durante los primeros años de vida
que los niños desarrollan el sentido de sí o no son aceptables:
aún si se enojan con su comportamiento, los padres sensatos hacen saber
a su hijo que todavía lo aman a él—eso
fomenta un concepto positivo de si mismo; o animan a su hija a tratar de hacer
cosas nuevas, a ensayarse en muchas actividades, y la alaban por haber tratado—eso
fomenta su auto-estima; o recuerdan al hijo que tenga problemas (físicos,
intelectuales, lo que sea) que su diferencia de los demás hace de él
une persona única y especial—eso fomenta el buen concepto de sí.
En el quinto grado, los padres deben de tener consciencia de
la falta constante de sus hijos para apoyo y aliento. Los niños tienen que aprender una
lección difícil: la auto-estima no es y no puede ser basada
en lo que los demás piensan de uno, sino en lo que uno piensa de sí mismo. Tal
padre lo explicó así a su hija: "Gabriela, no todo el mundo
te va a querer, y eso no importa. Lo que importa es que tú te quieras
a ti misma." Es un concepto difícil aún para los adultos,
y mucho más para los niños.
Los padres queremos ayudar a nuestros hijos a atravesar ese período
complejo de la vida para que puedan salir con un concepto positivo y sólido
de sí mismos. Les podemos ofrecer ánimo, comprensión,
confianza, alabanza y apreciación. Les podemos ayudar a tener éxito
en la vida reconociendo sus éxitos cuando los tienen y ayudándoles
a aprender de sus fracasos.
Con eso, les tenemos que proporcionar información completa y exacta
sobre las cuestiones físicas, emocionales y sexuales que son parte
de la pubertad. Si saben los hechos, lo que no saben les inquieta menos
y no les va a causar las ansias y la confusión que tanto afectan la
auto-estima.
Hoy día sabemos que las decisiones y los comporta- miento sexuales
de los adolescentes son muy influenciados por su auto-estima. Los
que la tienen mejor toman decisiones más positivas, más saludables,
más responsables.
Con demasiada frecuencia los jóvenes crecen bajo la ilusión de
que estar en una relación sexual va a comprobar que son queridos y
estimados. A
veces pueden aceptar o aún buscar relaciones sexuales para aumentar
su auto-estima. Tal intento a menudo acaba en actividad sexual
precoz y luego en sentimientos de trauma, confusión, culpabilidad, miedo—sin
mencionar el embarazo o las enfermedades venéreas. Ya va sin decir
que el resultado final es una auto-estima totalmente destruida.
Les debemos de hablar a nuestros hijos de todas esas cuestiones en detalles; ofrecer
nuestra opinión sobre el papel de la sexualidad en la vida; responder
a sus preguntas; escuchar sus preocupaciones, opiniones, pensamientos. En vez
de suponer que a su hijo del quinto grado le falta mucho tiempo antes de que
necesite tales discusiones, dése cuenta que los niños crecen
mucho más rápido hoy día. Les tenemos que preparar a
crecer informados y seguros de si.
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© 2003. Concebido por Mary Gossart. Traducido al español por Bojana
Stefanovska. Reimpreso con el permiso de Planned Parenthood Health Services of
Southwestern Oregon, 1670 High Street, Eugene, Oregon 97401. Sitio Web: http://www.pphsso.org/.
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