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No hay lugar como el hogar … para la educación
sexual [HTML] [PDF]
There's No Place Like Home … for Sex Education [HTML]
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Grados 10
Boletín
de noticias № 1: Hablar con adolescentes
"Nunca he hablado mucho con mi hija del sexo. Pero mire,
ya está en el décimo grado … y ahora es demasiado
tarde. Me imagino que se lo van a enseñar en la escuela, de
todas formas."
Sepa que nunca es demasiado tarde para hablar con
su hijo sobre el sexo. Por supuesto, es ideal empezar
cuando los niños están chiquitos. Sin embargo, su participación
es importante en cada etapa del desarrollo de sus
hijos. Y aunque sea verdad que lo que le van a enseñar
en clase es una fuente importante de hechos sobre el sexo, Ud.
es la fuente de los valores familiares.
Los adolescentes necesitan saber más que los meros hechos
del sexo. Ellos
tienen preguntas sobre lo intangible de este tema. Son curiosos sobre las
emociones, los valores, la ética; quieren ayuda con las presiones sociales
para tener novios/novias y con las expectativas; necesitan explicaciones
sobre los impulsos sexuales y el amor. Mucho de lo que quieren saber de
veras es personal, no son cosas de las clases de educación sexual. Las
reseñas indican que muchos adolescentes quisieran poder preguntarles a
sus padres.
Si es lo que quieren, pues ¿por qué no intentan hablar con sus padres?
Un obstáculo mayor es el miedo de ser juzgados:
- "Si
le preguntara a mi padre cualquier cosa sobre el sexo, él
pensaría que lo estoy haciendo."
- Todavía
estoy tratando de entender cómo yo mismo me
siento sobre el sexo: cuál es el buen momento,
quién es la buena persona, cosas así.
Mis jefes sólo reconocen el sexo después
del matrimonio, y yo no sé si estoy de acuerdo
con eso o no. Pero no me atrevería a hablarles
de eso, porque se enojarían."
Otros adolescentes dicen
que evitan el tema porque piensan que sus padres no les van
a tomar en serio:
- "Mis
viejos todavía piensan que soy un chiquillo.
Dicen que los chiquillos no necesitan saber eso"
- "Si
tan solo digo que alguien en la escuela es guapo, mi
mamá se burla de mí. Jamás podría
tener una discusión seria sobre el sexo con
ella."
Que le parece, ¿algunas
de esas inquietudes podrían ser las de su hijo o hija? Y ¿si
trataba de sentarse con su estudiante del décimo grado para
decirle más o menos lo siguiente?:
"Me importa de veras lo que tú piensas y sientes. Me doy cuenta que
no vamos siempre a estar de acuerdo en ciertas cuestiones y está bien.
Si tenemos puntos de vista diferentes eso no quiere decir que nuestra relación
ya no es buena. Tu eres mi hija, te quiero y espero que siempre puedas hablarme
de tus ansias, temores, ideas, cual que sea el tema—la escuela, las relaciones,
el sexo o las drogas. Me empeñaré en escuchar, entender y ayudar
si puedo. No te pregunto mucho sobre esas cosas porque no quiero que pienses
que me quiero meter en tus asuntos privados. Pero sí me interesa, y si
me necesitas, aquí estoy."
Se trata de abrir las puertas, y nunca es demasiado tarde, cual
que sea la edad de su hija o hijo. Tal vez tengan opiniones opuestas
en algunas cosas—¿Ud.
lo puede aceptar sin cerrar la puerta? En sus ojos de adulto, las preocupaciones
de su adolescente pueden parecer ridículas. ¿Lo puede aceptar y sin
embargo tratarlas en serio? Aunque su opinión sea importante y necesaria,
su joven tendrá, al fin y al cabo, que hacerse cargo de sus decisiones
personales y Ud. tendrá que dejarlo y tenerle confianza. ¿Lo va a poder
aceptar sabiendo que tal vez no va a escoger lo mismo que Ud. o que quizás
va a hacer errores?
Cuesta esfuerzo para abrir las puertas y dejarlas abiertas—y aún más
si los padres e hijos no han hablado mucho de esas cuestiones en el pasado.
Pero vale la pena intentarlo ahora. Los padres pueden ofrecer tanto a los hijos … y
los hijos tanto desean saber.
Boletín
de noticias № 2: ¿Qué pueden hacer los padres?
Este
asunto de ser padre es asombroso … o sea lleno de estrés,
pruebas, recompensas, temores, alegrías, frustraciones, placeres, rábias … todo
a la vez.
Siendo que quieren lo mejor para sus hijos, los padres luchan
para encontrar las respuestas adecuadas y guiar a sus hijos lo
mejor
que puedan, tratando
de proporcionar el mejor ambiente para los años adelante. Y
mientras los padres están lidiando con los desafíos de ser padres,
los hijos se enfrentan con los suyos, más intensos que jamás
hasta ahora.
En el área de la sexualidad, la confusión, los
temores y las ansias de ambos padres e hijos se han
multiplicado en los últimos
años. Ya no se trata simplemente de prevenirlos del embarazo. Hay que
abordar las enfermedades sexuales, el SIDA, el aborto … y no se pueden
ignorar estas cosas hoy día cuando más y más jóvenes
tienen relaciones sin tener la información adecuada.
Cómo ganar esa información y adquirir las destrezas necesarias
para tomar decisiones saludables y responsables en la sexualidad—es la gran
prueba de los jóvenes hoy. Los padres no pueden garantizar las
respuestas adecuadas y un ambiente ideal. Y aún si pudieran,
nadie podría garantizar los resultados. Pero los padres sí pueden aumentar
las oportunidades:
1. DE EL BUEN EJEMPLO:
Los adolescentes aprenden mucho sobre la intimidad,
el amor, y el sexo observando cómo sus padres se comportan
uno con el otro. Dar el buen ejemplo puede enseñar
a sus hijos cómo establecer relaciones responsables y tiernas
o cómo lidiar con las difíciles. Ayúdeles
a ver que el sexo puede ser maravilloso y que tiene su lugar en
las relaciones humanas globales y más elevadas, los otros
elementos siendo el compromiso, el honor, la comunicación
y el amor.
Que Ud.
sea soltero o casado, les puede dar el ejemplo de relaciones
honestas y llenas de amor. El valor del ejemplo es inmenso.
Dice el Dr. Sol Gordon, experto en la educación
sexual: "La calidad del amor y del cuidado que
un niño ve en sus padres u otros adultos importantes
en su vida es el elemento más significativo en su
educación sexual."
2. QUÉDESE CONECTADO:
Las expresiones del amor, apoyo y atención de los padres no deberían
disminuir en la adolescencia. Aunque ya no van a pedir—y a veces pueden rechazar—muestras
de afección de los padres, los adolescentes necesitan sentir
y oír que son amados. Un besito, un abrazo, una mano en
el hombro, lo que han hecho siempre en su familia—quédese en
contacto con su adolescente. Si su familia le sigue proporcionando
cariño y lo apoya en sus esfuerzos de mantener su auto-estima, no va
a querer buscar fuentes dudosas de amor, apoyo y contacto físico.
3. FOMENTE EL PORVENIR:
Ayude a su hijo a planear y lograr metas a corto y largo plazo.
Anime sus sueños,
ambiciones, deseos de carrera (pero evite los papeles tradicionales o estereotípicos
de hombre y mujer.) La visión de un futuro prometedor lo animará a
hacer elecciones responsables.
4. PONGA ATENCIÓN AL PROCESO
El crecer es precisamente esto—un proceso. Muchas oportunidades
de aprender y comprender suceden en el camino. Pero
uno se las puede perder si ve la adolescencia como una carrera
o si uno se enfoca sólo en sobrevivir o en "llegar
al fin".
Ayude a su adolescente a enfocarse en el proceso mismo, a gozar
de ello y a darse cuenta que es por la apreciación de ese
proceso de crecer y aprender que uno adquiere el saber, la conciencia
y la madurez.
Boletín
de noticias № 3: Definir límites con arte
Los
jóvenes no sólo necesitan límites, sino también
los quieren. Se preocupan si no los tienen. Es la verdad,
a pesar de su tendencia a quejarse, refunfuñar y armar un escándalo
en la casa gritando: "¡No es justo! ¡Me tratan como un bebé! ¡A nadie más
que yo se le trata así!" Y la respuesta típica (y muy
ineficaz) de los padres es: "¡Que me importan los demás! No soy
responsable de ellos, sino de tí, tu eres mi hijo."
Si esto suena familiar puede ser porque lo oía con frecuencia en su
propia adolescencia. ¿Se acuerda cómo se juraba que nunca iba a decirles
eso a sus propios hijos si los tuviera algún día? "Mientras
estás en mi casa, tienes que hacer lo que mando yo." "Podrás
hacer lo que quieras cuando tengas 18 años." "Y ¿eso qué,
si tus amigos pueden quedarse a la fiesta hasta muy tarde? Tu no eres lo mismo." "No
tengo que explicarte nada—te he dicho que no y ya."
¡Qué horror! Más y más le sucede usar esas mismas
palabras que le agobiaban tanto en su juventud. No es porque quiere
ser autoritario sin razón. Es que ahora es adulto, tiene años de
experiencia, sabe lo que no sabía antes (y apenas si se acuerda de cuando
tenía quince años.) Ahora cree en su habilidad a anticipar problemas
y quiere proteger a su hijo. Y con mucha honestidad tal vez admita que
teme perder lo poco de control que tiene sobre su hijo casi-adulto.
Se preocupa—y con razón—cómo él o ella sabrá tomar
decisiones adultas. Embarazos de adolescentes, niños teniendo niños,
las enfermedades y lo peor de todo hoy en día—el SIDA. Por eso le parece
que la vieja actitud autoritaria—reglas estrictas "por tu propio bienestar"—son
justificadas hasta cierto punto.
Pero al mismo tiempo sabe que prohibiciones estrictas y reglas rígidas
que no permiten negociar crean rebelión en los jóvenes. La
realidad es que uno no puede encerrar a sus hijos con llave. Puede tratar
de prevenir que experimenten con el sexo por no permitir que salgan mucho
o tarde.
Pero tales intentos, con la mejor voluntad posible, son en general inútiles.
El sexo adolescente ya no sucede tanto en el asiento trasero de los carros
o saliendo de noche. Los estudios revelan que más jóvenes
tienen relaciones sexuales en casa después de la escuela pero antes
de que los padres vuelvan del trabajo. Así que sería
mejor enfocarse en organizar actividades o programas culturales o deportivos
después de la escuela. Podría insistir que su hijo no tenga amigos
en casa sin un adulto … y por supuesto que el hijo en cuestión
se va a horrorizar, diciéndole: "Es increíble, ¡la poca
confianza que me tienes!" A lo cual le puede contestar: "No se
trata de confianza, sino de querer evitarte situaciones delicadas que tal
vez no
sepas resolver bien."
Cuales que sean sus límites, sea franco sobre los motivos
de su decisión. Decir "Porque
lo mando yo" es ineficaz y causa rencor y enojo. Mejor decir "Porque
sé que puede ser difícil resistir los impulsios sexuales a tu
edad. Necesitamos ponernos de acuerdo sobre límites que te van a ayudar
a mantener el control."
Ayude a su hijo de quince años a establecer límites razonables
para su vida social. Dígale las maneras que van a reducir el riesgo
de problemas: un adulto presente a las fiestas, no alcohol o drogas, salir
en grupos y no en parejas, etc. Acuérdese que cuando los jóvenes
colaboran en establecer las reglas, hay más chance que obedezcan. Aún
más importante, aprenden mucho en el proceso. A los padres como a los
hijos les interesa reducir a lo mínimo las situaciones riesgosas que
los jóvenes tal vez no sepan resolver solos porque no han desarrollado
las destrezas necesarias. Por eso ellos mismos son agradecidos de tener
límites y poder usar a sus padres como disculpa, aunque no siempre lo
quieran admitir.
Boletín
de noticias № 4: ¿Debería la escuela sustituirse
a los padres en la educación sexual?
¡¡Claro que no lo debería! En un mundo ideal, los padres e hijos hablarían
de cuestiones sexuales con facilidad y sintiéndose cómodos entre
sí. Las pláticas serían francas, se presentaría información
exacta, se discutirían valores y se fomentaría una actitud positiva
sobre el sexo. Pero un mundo ideal no existe.
En realidad, los padres como los hijos quieren ayuda con este
difícil
asunto de educación sexual. Más que nunca, los padres
reconocen la importancia de proporcionar a los jóvenes la información
y las destrezas que necesitan para entender y apreciar la sexualidad. En
los años adolescentes, algunas cuestiones se vuelven aún más
urgentes: la presión de sus semejantes, salir en pareja, las decisiones
sexuales, el embarazo adolescente, las infecciones transmitidas sexualmente …
En el pasado tal vez hubiera bastado con un "No lo hagas." Entre
más jóvenes son, más fácil—a los diez años
claro que les puede decir "No estás bastante grande para relaciones
sexuales y ya." Pero ¿que se les puede decir cuando tienen 17 o 18
años? Los padres se dan cuenta que dada la época en la cual
vivimos, ya
no se les puede decir sólo "No lo hagas" a los adolescentes. Es
parte de su papel de padres enseñarles cómo resolver los problemas
y estar a la altura de las pruebas cuando los padres no están a su lado.
Y los padres se dan cuanta que para enseñarles eso, necesitan ayuda.
Así que más y más, buscan ayuda en la escuela.
Los estudios revelan que, al nivel nacional, un 90% de
los padres se declara de manera repetida en favor de la educación
sexual en las escuelas. Es irónico entonces que
menos de 10% de los estudiantes, al nivel nacional, reciban una
educación sexual detallada. Lo que las clases ofrecen
es en general muy insuficiente y demasiado tarde.
Desde hace mucho tiempo sentimos la falta de una colaboración
entre los padres y las escuelas que apoyaría y fomentaría
de manera activa la educación sexual. Si
se involucran con las escuelas en el papel de consultores y consejeros,
los padres podrían contribuir mucho en el desarrollo de
los programas para jóvenes. Pero para que se logre eso,
los padres necesitan volverse mucho más activos. Se ha gastado
tanta energía en presentar la educación sexual como
un tema litigante, que muchos administradores y maestros han acabado
creyéndolo. Si Ud. es un padre en favor de tal educación,
merece que se oiga su voz … y su escuela merece de oírla.
La involucración activa de los padres en las decisiones
sobre los programas es una oportunidad educativa. Ella permite
que se establezcan la confianza y el acuerdo entre administradores
y padres acerca del contenido y de la cualidad de los programas.
¿Y el resultado? Los estudios revelan que la educación sexual
en las escuelas cuenta en mucho porque:
- aumenta el
conocimiento
- informa a
los jóvenes antes de que tengan que tomar decisiones
sexuales
- aumenta la
comunicación entre padres e hijos y así eleva
la probabilidad de comportamientos responsables
- aumenta las
destrezas necesarias para tomar decisiones
- aumenta la
auto-estima de los adolescentes
- ayuda a
los jóvenes a resistir tendencias al sexo precoz
- proporciona a
los jóvenes que tienen relaciones sexuales la
información y confianza necesarias para prevenir
los embarazos y las enfermedades
¡Qué logros
tan esenciales! Si los padres y las escuelas colaboran
en la educación sexual de la juventud, nuestros
hijos son los que aprovechan. Y la familia también.
Y toda la sociedad. Son de veras logros esenciales.
Boletín
de noticias № 5: Más allá de la "plomería"
El
programa era titulado "Hablemos del sexo." El
objeto era juntar a adolescentes y sus padres para ayudarles a lograr a hablar
de cuestiones sexuales de manera más cómoda, honesta, detallada
y pensada.
¡Qué experiencia fue esta!
El grupo empezó hablando de las razones por las cuales el sexo era tan
difícil a discutir. Se mencionó la vergüenza, la culpabilidad,
el miedo, la ignorancia sobre el tema. Los padres expresaron la inquietud que
proporcionar demasiada información podría empujar a los jóvenes
hacia el sexo.
"Mis padres nunca me hablaron del sexo, y no me hizo daño," dijo
un padre. "Pero hoy es diferente," dijo otro. "Los adolescentes
tienen relaciones más y más temprano, se embarazan, tienen abortos,
tienen bebés … necesitan mucho más información. Lo
malo es que no sé cómo proporcionarla."
Los adolescentes temían ser juzgados por sus padres. "No he tenido
relaciones sexuales, pero si me pongo a hacer preguntas, mis padres van a pensar
que si." "La mayoría de los que sí las tienen saben
que sus padres los matarían si se enteraran; ¡por supuesto que no van
a hablar de eso!" Un joven añadió: "Los adultos se
ponen a predicar sobre lo que, según ellos, necesitan sus hijos. Ya
sé que es parte de ser padre, pero a nadie le gusta el sermón.
Además, ¡no sirve!"
Lo chistoso era que, cuando se les preguntó cómo se comunicaban
en sus familias sobre ese tema, los padres e hijos tuvieron opiniones muy diferentes.
Los padres creían que eran más abiertos a la discusión
que lo que pensaban sus hijos. Los adolescentes presumían que sus
padres no iban a querer hablar del sexo, y no se tomaron la pena de preguntar. Muchos
estuvieron de acuerdo que los padres les habían hablado de los hechos
esenciales del sexo: la menstruación, el embarazo, el parto … ¡"la
plomería"! Pero ellos querían saber mucho, mucho
más. "¿Qué, por ejemplo?" se les preguntó. "¿Qué es
lo que les gustaría poder discutir con sus padres?" Los jóvenes
escribieron, con mucha pasión (y en anonimidad) sobre tarjetas que
se leyeron luego en el grupo.
¡Qué experiencia fue esta!
- ¿Por
qué no está bien si dos jóvenes
de, digamos, 17 o 18 años tienen relaciones
sexuales si se quieren de verdad y usan un método
anticonceptivo?
- ¿Cómo
sabe uno si es "gay" (homosexual)? ¿Puede
cambiar?
- ¿Cómo
sabe uno qué hacer en el sexo?
- ¿Mi
mejor amiga va a tener un aborto y no se lo ha dicho
a nadie. ¿Qué le puedo decir yo?
- ¿Conozco
a una amiga cuyo novio la forzó a tener una
relación sexual. El dice que ella lo sedujo. ¿Fue
una violación?
Los padres
no podían creer el nivel de intensidad, profundidad
y dificultad de las preguntas. Ni siquiera les había
atravesado la mente que sus niños de quince años
lidiaban con tales cosas. "No sé verdaderamente
por dónde empezar" exclamó una madre.
Es cierto que no era la única.
Fue bueno para padres e hijos oír qué es lo que, según
sus opiniones respectivas, estorbaba la comunicación sobre la sexualidad.
Fue bueno escuchar las ansiedades del otro y darse cuenta de cuántas
cosas nunca llegaban a hablar. Todas esas fueron lecciones para el futuro,
con algunos consejos muy útiles que intercambiaron. Los adolescentes
sugirieron a los padres: "Escuchen también, y no sólo
hablen; por favor, respeten nuestras diferencias; discutan en vez de predicar;
no esperen a que les preguntemos." Y los padres sugirieron a
sus hijos: "Escuchen también, no sólo hablen; por
favor, respeten nuestras diferencias; discutan en vez de pelear; no esperen
sino pregunten."
¡Qué experiencia fue esta!
No hay lugar como el hogar … para la educación
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© 2003. Concebido por Mary Gossart. Traducido al español por Bojana
Stefanovska. Reimpreso con el permiso de Planned Parenthood Health Services of
Southwestern Oregon, 1670 High Street, Eugene, Oregon 97401. Sitio Web: http://www.pphsso.org/.
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