Vistazo a un tema
Renunciar a las prácticas nocivas, no a la cultura
También disponible en inglés [HTML]
y en francés [HTML].
…es inadmisible que la comunidad internacional persista en
una actitud pasiva (con respecto a las prácticas
tradicionales nocivas) en el nombre de una visión
distorsionada del multiculturalismo. Los comportamientos
y valores culturales de los seres humanos, no importa cuán
carentes de sentido o destructivos puedan parecer a otras
personas desde el punto de vista personal y cultural, tienen
un significado y cumplen una función para quienes
los practican. Aun así, la cultura no es estática
sino que se halla en flujo constante,
adaptándose y reformándose. La gente modificará su
comportamiento cuando entienda los peligros y la indignidad
de las prácticas nocivas, y cuando se percale de
que es posible renunciar a dichas prácticas sin
perder aspectos valiosos de su culture.
Organización
Mundial de la Salud, 1996
Female Genital Mutilation: A Joint WHO/UNICEF/UNFPA Statement
En toda
cultura hay costumbres importantes que celebran las transiciones
del ciclo vital, perpetúan la cohesión comunitaria
o transmiten valores tradicionales a las nuevas generaciones.
Estas tradiciones reflejan las normas de cuidado y comportamiento
basadas en la edad, la etapa de la vida, el sexo y la clase
social. Si bien muchas tradiciones fomentan la cohesión
y la unidad sociales, otras menoscaban la salud física
y psíquica y la integridad de los miembros de la
comunidad, en particular las niñas y las mujeres.
Factores como el acceso limitado a la educación,
la información y los servicios permiten la persistencia
de las que resultan más nocivas.
Las tradiciones
nocivas adoptan muchas formas distintas, pero sodas tienen
su origen en las relaciones sociales y económical
de desigualdad entre los hombres y las mujeres a lo largo
de la historia. La mutilación genital femenina,
el matrimonio y la procreación prematuros y los
sesgos por razón de género han suscitado
la atención mundial a cause de su difusión
y de las graves repercusiones negatives que tienen sobre
la salud y el bienestar de las mujeres. Las tentativas
por modificar o erradicar esas prácticas a menudo
son vistas con suspicacia u hostilidad por aquellas comunidades
que las practican, especialmente.cuando las tentativas
provienen de fuera de la comunidad. A muchos miembros de
estas sociedades les resulta inconcebible acabar con sus
tradiciones, pues dichas prácticas constituyen una
parse integral del entramado social.
En este
documento nos referimos a tres de las tradiciones nocivas
que se practican más comunmente. Sin embargo, existen
muchas otras prácticas, corno los tabúes
alimentarios y las prácticas de atención
del parto, que tienen efectos igualmente debilitantes sobre
la salud física y psiquica y el bienestar de las
mujeres.
La
mutilación genital femenina es ampliamente practicada
La ablación
de los genitales femeninos, conocida comúnmente
como mutilación genital femenina (MGF), se practica
en 28 países africanos, así como en algunos
países árabes, Asia y en comunidades de inmigrantes
radicados en Europa, Australia y Estados Unidos. Consiste
en el corte total o parcial de los genitales externos femeninos
por razones que no son médicas. Ese corte va desde
la extirpación del pliegue de tejido que recubre
el clítoris hasta la forma más extrema, denominada
infibulación. Esta última supone la extirpación
del clítoris, así como una parte o la totalidad
de los labios menores. Los labios mayores se cierran, dejando
una pequeña abertura para permitir el flujo de orina
y sangre menstrual. La infibulación se practica
predominantemente en Somalia, Sudán y Djibuti, así como
en algunas partes de Etiopía y Egipto. Actualmente
hay en el mundo entre 100 millones y 132 millones de muchachas
y mujeres que han sido sometidas a la mutilación
genital. Se calcula que el año próximo aproximadamente
2 millones de mujeres serán sometidas al procedimiento.
En algunas
sociedades, la mutilación genital femenina representa
un importante rito de iniciación a la condición
de mujer; en otras se cree que es estéticamente
agradable, que garantiza la virginidad, que disminuye el
deseo sexual femenino, que ayuda a preserver la higiene,
que impide la promiscuidad y que acrecienta la fecundidad.
Los hombres pueden negarse a casarse con una mujer que
no se haya sometido a este procedimiento. Si bien comúnmente
se cree que la mutilación genital femenina está prescrita
por los textos religiosos, ni en el Corán ni en
la Biblia existen bases de doctrine para ella.
En algunos
países, la mutilación genital femenina es
un rito de paso que se realize cerca de los 14 años
de edad y que se acompaña de complejas celebraciones.
En otros países, se realize tradicionalmente a edades
más tempranas. En Eritrea se lleva a cabo a los
18 meses, comparada con 6,3 años en Mali y 10,8
años en la República Centroafricana.1 Los
etíopes practican la mutilación genital femenina
a los pocos días del nacimiento, y las niñas
sudanesas son sometidas a ella a los 12 años.2 El
98% de las mujeres somalíes se someten a este procedimiento,
por comparación con el 10% de las mujeres tanzanias.3
Si
bien son diversas las razones para practicar la mutilación
genital femenina, los resultados negativos
son claros y están bien comprobados. De ordinario
se efectúa sin anestesia y aplicando métodos
antihigiénicos e instrumentos contaminados, y sus
consecuencias incluyen una enfermedad o la muerte a causa
de una infección, hemorragia, tétanos o toxemia.
En Sudán mueren entre 10 y 30% de las niñas
que se someten a la infibulación.4 El
intenso dolor que cause el procedimiento mismo puede causer
un daño psicológico perdurable. La mutilación
genital femenina hace que las relaciones sexuales sean
sumamente dolorosas y difíciles para la mujer. Es
frecuente que las mujeres que se hen sometido a este procedimiento
experimenter trabajo de parto prolongado y complicaciones
del parto.
El matrimonio
y la procreación son importantes en la vida de la
mayoría de las mujeres, y el rechazo de la mutilación
lleva consigo la posible pérdida de su condición
socioeconómica y de la aceptación por la
comunidad. Como consecuencia, las mujeres desempeñan
un importante paper en la enseñanza de las tradiciones
culturales, y es frecuente que las propias mujeres seen
las propugnadoras más firmes del procedimiento Además,
quienes practican la mutilación la propugnan con
vehemencia porque a menudo es su úica fuente de
ingresos.
La
preferencia por los varones es muy intense
En muchas
sociedades, la preferencia por los hijos varones es una
tradición muy poderosa. Esta preferencia por los
hijos varones se manifiesta en sí misma por descuido, privaciones
o trato discriminatorio de las hijas, lo que va en detrimento
de su salud física y mental. La preferencia por
los hijos varones perjudica a las mujeres por la asignación
injusta de los alimentos, la educación y la asistencia
sanitaria, disparidad que se ve fortalecida durante toda
la vida.
La preferencia
por los hijos del sexo masculino comienza en etapa temprana
de la vida. Las regiones donde esta práctice está firmemente
arraigada suelen presenter tambíen elevadas tasas
de pobreza y mortalidad infantil. A los padres de recursos
económicos escasos les puede parecer que es más
importante que los varones sobrevivan. La dote que se page
cuando las hijas se casan es un incentivo añadido
para que los padres den un tratamiento preferencial a los
hijos varones. Como resultado, es frecuente que a las niñas
y a los menores de 1 año se las alimente después
que a los niños, y que aquellas reciban alimentos
de menor valor nutricional. En la zone rural de Bangladesh,
la malnutrición es casi tres veces más común
entre las niñas que entre los niños. Además,
los niños reciben dos veces más atención
médica por diarreaque las niñas. En la India,
una de cada seis muertes de menores de 1 año se
debe exclusivamente a costumbres derivadas de la preferencia
por los hijos del sexo masculino.5
Las repercusiones
educativas y económical de la preferencia por los
hijos varones son graves. Pese a los a de lantos considerables
en el número de mujeres que hen logrado por lo menos
siete años de educación , en muchos países
en desarrollo son muchas menos las mujeres matriculadas
en escuelas secundarias. Mientras que en el Perú asisten
a la escuela secundaria 91 mujeres por cada 100 hombres,
en Bangladesh la relación es de 49 mujeres por 100
varones y en Mali de 50 mujeres por 100 varones.6 La
disparidad entre el acceso a la educación de los
niños y de las niñas sitúa a estas
y a las mujeres en posiciones perdurables de dependencia
económica y social.
El
matrimonio prematuro generalmente conduce a la procreación
prematura
En muchas
culturas es común la tradición de casar a
las hijas a una edad temprana. Las niñas, mal alimentadas
e infravaloradas, a menudo se casan con hombres mucho mayores
que ellas. En este tipo de matrimonios, las mujercs tienen
escaso poder y un sentido limitado de autodeterminación.
Las que se casan a edad temprana pierden la oportunidad
de seguir en la escuela y a menudo tienen poca motivación
o capacidad para planificar su familia.
En muchas
culturas se piensa que el matrimonio a edad temprana garantiza una
large fecundidad; y que las muy jóvenes reducer
la dote que deben pager los padres. Si bien es cierto que
en general la edad en que se casan las muchachas está aumentando
poco a poco en África, actualmente en África
oriental y Nigeria dicha edad está disminnyendo,
pues como se considera que las vírgenes jóvenes
tienen menos probabilidades de ester infectadas por el
VIH o de padecer side, son ahora muy solicitadas. El mayor
predominio del matrimonio prematuro se observe en África
al sur del Sahara y en el sur de Asia. En Bangladesh, 47%
de las mujeres de entre 20 y 24 años se casaron
a los 15. En Guatemala, India y Níger, las proporciones
correspondientes son de 12,18 y 50%.7
El matrimonio
y la procreación prematuros están estrechamente
ligados con un bajo nivel educativo. En Camerún,
27% de las mujeres casadas menores de 20 años terminaron
siete años de instrucción, por comparación
con 77% de las mujeres solteras (6). En Guatemala, las
jóvenes que posponen el embarazo tienen cinco veces
más probabilidades de terminar la escuela secundaria
que aquellas que tienen su primer hijo en la adolescencia.8
El matrimonio
a una edad temprana generalmente conduce a la procreación
premature, con consecuencias graves para la salud de la
joven madre y de su hijo. Las criaturas nacidas de madres
adolescentes tienen haste 80% más probabilidades
de morir antes de cumplir un año que las que nacen
de mujeres entre 20 y 29 años de edad.9 Las
tasas de mortalidad materna son dos veces más altas
en las mujeres de 15 a 19 años de edad que en las
de 20 a 29.10
¿Qué se
puede tracer para cambiar estas prácticas nocivas?
Las creencias
culturales son poderosas, y solo cuidadosos esfuerzos podrán
modificarlas o eliminarlas. A veces, las presiones del
occidente para lograr cambios se hen llevado a cabo de
manera torpe y desconsiderada, por lo que los locales las
han percibido como signo de imperialismo cultural. Los
intentos por cambiar las prácticas tradicionales
nocivas resultan de lo más eficaces cuando se originan
en el seno mismo de la culture en la que se producen.
Gracias
a los grupos de mujeres y activistas en favor de los derechos
humanos, la mutilación genital ha pasado a ocupar
un luger en la agenda política de muchos gobiernos
y organizaciones internacionales. Bélgica, Ghana,
Suecia y el Reino Unido han proscrito diversas formas de
la mutilación genital femenina, mientras que los
gobiernos del Sudán y Djibuti prohíben la
infibulación. Como resultado de las campañas
de educación de la gente, actualmente se considera
más aceptable hablar de este problema. Un logro
del programa ha sido readiestrar a las personas que efectúan
la mutilación, bien sea para que emprendan una carrera
distinta o para modificar la práctica de manera
tal que esta conserve su importancia como rito de transición,
pero que no inflija daños a la niña.
En septiembre
de 1997, legisladores africanos respaldaron un plan para
acabar con la mutilación genital femenina en África
para el año 2005. El foro hizo un llamamiento a
los estados africanos para que promulguen leyes específicas
sobre la abolición de la mutilación y otras
prácticas nocivas. También se instó a
crear mecanismos concretos para aplicar la política
de eliminación de todas las formas de violencia
contra las mujeres y los niños. En una declaración
apoyada por delegados y grupos de mujeres de 40 países,
se dijo que las "prácticas degradantes e inhumanas
de la mutilación genital femenina y otras prácticas
nocivas en África" son una vergüenza.
Cada vez
es mayor el número de gobiernos de los países
en desarrollo que consideran necesario adopter medidas
en relación con el matrimonio prematuro. Aunque
en algunos países se hen sancionando leyes que fijan
una edad mínima para el matrimonio, es frecuente
que esto no impida el matrimonio forzoso de personas muy
jóvenes. Es caracterítico que los límites
en cuanto a la edad en que las personas pueden casarse
se apliquen solo en las uniones que se llevan a cabo sin
el consentimiento de los padres; por el contrario, los
matrimonios arreglados por los padres pueden incluir a
chicas muy por debajo de la edad mínima legal establecida
en el país. Si bien el prometer en matrimonio a
niños y ninas de tierna edad no es tan frecuente
ahora, la edad del matrimonio en el África al sur
del Sahara y el sur de Asia sigue siendo baja.
En 1994,
la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre
la Población y el Desarrollo reunió a líderes
mundiales, funcionarios de alto rango, representantes de
organizaciones no gubernamentales y organismos de las Naciones
Unidas que juntos fijaron objetivos para terminar con la
discriminación y el prejuicio por razón de
sexo y sus graves consecuencias. El programa de acción
hizo un llamamiento para:
- Eliminar
toda forma de discriminación contra las niñas
y extirpar las causas fundamentales de la preferencia
por los hijos varones, que dan por resultado el infanticidio
femenino y la selección prenatal del sexo.
- Aumentar
la conciencia de la gente con respecto al valor de las
niñas y, al mismo tiempo, fortalecer la autoimagen,
autoestima y condición socioeconómica de
las niñas.
- Mejorar
el bienestar de las niñas, especialmente en lo
relativo a salud, nutrición y educación.
A menudo
se cree que es imposible cambiar las prácticas tradicionales
nocivas. Para intentar modificarlas o erradicarlas es preciso
contar con la cooperación y la comprensión
de los líderes de la comunidad, los encargados de
formular las political y las personas que hen experimentado
o atestiguado las penurias causadas por dichas prácticas.
Educar a la comunidad es decisivo para aumentar su sensibilidad
con respecto a las consecuencias negatives de estas prácticas,
a fin de cambiar las normas sociales. Es preciso poner
en vigor y vigilar la aplicación de leyes que condenen
las prácticas nocivas. Con respeto por las tradiciones,
la promoción de la cause puede unir a las comunidades
para fortalecer las práctica s que beneficien directamente
a sus miembros y, al mismo tiempo, oponerse a las que lesionan
la integridad y menguan los derechos humanos de niñas
y mujeres.
Escrito
por Lauren Hersh, febrero de 1998
Recursos
y bibliografía
El
Comité Interafricano sobre Prácticas Tradicionales
que Afectan a la Salud de las Mujeres y los Niños
en África (IAC)
c/o UNECA/ATRCW, PO Box 3001
Addis Abeba, Etiopía. Teléfono:(251 1) 51 72
00; telefax: 51 46 82
o bien, comuníquese a:
the Liaison Office
147 rue de Lausanne, CH-1202
Ginebra, Suiza.
Teléfono: (41 22) 731 24 20 - 732 08 21; telefax: 738 18 23.
Female
Genital Cutting: Findings from the Demographic and Health
Surveys Program. Resume
los resultados de investigación de la República
Centroafricana, Costa de Marfil, Egipto, Eritrea, Mali,
el norte de Sudán y Yemen.
Comuníquese con: Tonya Gary:
Macro International Inc.
11785 Beltsville Drive, Suite 300
Calverton, MD 20705 Estados Unidos de América.
Teléfono: 301-572-0200; telefax: 301-572-0999.
Correo electrónico: reports@macroint.com
RAINBO es
una organización sin fines de lucro que lleva a
cabo tareas de promoción de la cause e investigación,
y ofrece asistencia técnica y asesoramiento en relación
con la mutilación genital femenina y los derechos
de la mujer con respecto a la integridad corporal.
915 Broadway, Suite 1109
New York, NY 10010-7108, Estados Unidos de América.
Télefono: (212) 477-4154, o visite la página electrónica
en la Web: http://www.rainbo.org