Vistazo a un tema
Mejorando el acceso de los jóvenes a los métodos anticonceptivos en América Latina
También disponible en formato [PDF] y en inglés [HTML] [PDF].
La mayoría
de jóvenes latinoamericanos enfrenta importantes
barreras para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva.
Estas barreras interfieren con la obtención y uso
eficaz de métodos anticonceptivos y protección
contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS),
incluyendo el VIH/SIDA.
Este documento
resume dichas barreras y sugiere acciones que se pueden
tomar para crear servicios amigables a los jóvenes.
También presenta el trabajo de organizaciones en
Perú, Ecuador y Nicaragua que han diseñado
e implementado estrategias efectivas para mejorar el acceso
de la gente joven a dichos servicios.
ObstÁculos
Las investigaciones
han identificado tres tipos de barreras que interfieren
con el acceso de los jóvenes a los servicios. Estas
se relacionan con: las características de las instalaciones,
el diseño de los programas y el trato de los proveedores.
Instalaciones
Las instalaciones
no siempre están ubicadas en zonas que son accesibles
a los jóvenes. Para evitar encontrarse con familiares o conocidos, muchos
jóvenes prefieren atenderse en un servicio ubicado fuera de su propio
barrio. Sin embargo, no es fácil para ellos recorrer grandes distancias,
ni llegar a lugares hacia donde el transporte público es escaso o
inexistente.
Otra barrera
es la falta de espacio y/o tiempo dedicado únicamente
a la atención de los jóvenes para garantizarles
privacidad. Además, a las instalaciones podría
estar faltándoles una decoración juvenil
e informal que permita a los jóvenes sentirse cómodos
y acogidos por el servicio.
Diseño
de los programas
Existen varias características no recomendables en el diseño
de servicios para jóvenes. Estas son: altos costos, salas de espera
abarrotadas de gente, no atender a quienes acuden al servicio sin previa cita
y desabastecimiento de anticonceptivos. Estos obstáculos disuaden a
los jóvenes de realizar una primera visita y/o de regresar a futuras
consultas.
En segundo
lugar, es difícil que los jóvenes acudan
a los servicios si no son conscientes de la importancia
del cuidado de su salud sexual y reproductiva y/o no saben
dónde obtener atención. Del mismo modo, si
deben visitar un establecimiento diferente para cada tipo
de atención o si sus necesidades y expectativas
son ignoradas, dejarán de acudir.
Actitud
de los proveedores
De acuerdo a los jóvenes, la barrera más importante es la actitud
de muchos proveedores, según la cual los métodos anticonceptivos
no son apropiados para ellos. Con frecuencia estos proveedores no consideran
con seriedad la necesidad que los jóvenes tienen del servicio e incluso
intentan disuadirlos de tener relaciones sexuales.
Esta actitud
refleja la dificultad de la sociedad para aceptar la sexualidad
de los jóvenes y para considerarla como una parte
natural y positiva del desarrollo pleno de todo ser humano.
Tal hostilidad pueden resultar en que los jóvenes
dejen de lado—no las relaciones sexuales—sino el uso
de protección.
Recomendaciones
Se puede
tomar diversas medidas para atraer, servir y retener a
los jóvenes en los servicios. Al mismo tiempo, ellos
deben estar involucrados en todas las etapas del desarrollo
de los programas—la conceptualización, el diseño,
la implementación y la evaluación.
Instalaciones
- Ubicarlas en lugares accesibles mediante transporte público
y cerca a los espacios donde los jóvenes se reúnen,
tales como colegios, centros comerciales, comunitarios,
de trabajo, establecimientos deportivos, etc.
- Asegurar la privacidad de los jóvenes creando
un espacio independiente o asignando un horario exclusivo.
Dicho horario no debe coincidir ni con la escuela, ni con
el trabajo. Es recomendable usar las tardes, las noches
o los fines de semana.
- Dentro del espacio u horario asignado a los jóvenes,
crear una atmósfera que se parezca lo menos posible
a la de una clínica convencional. Tener una decoración
acogedora, juvenil e informal.
Diseño de los programas
- Ofrecer servicios gratuitos o de bajo costo.
- Disminuir lo más posible el tiempo de espera.
- Permitir las consultas sin previa cita.
- Considerar la posibilidad de posponer los exámenes
pélvico y de sangre, si esto no pone en riesgo
la salud de las adolescentes.
- Mantener el servicio abastecido de métodos anticonceptivos.
- Ofrecer la mayor cantidad posible de servicios en un
mismo local. Cuando necesario, derivar a los pacientes
a establecimientos donde rápidamente accedan al
servicio que necesitan.
- Recibir de buen agrado a los jóvenes varones
y motivarlos a participar en las sesiones de consejería
junto a sus parejas.
- Asegurar privacidad y confidencialidad en las sesiones
de consejería y los procedimientos clínicos.
- Brindar la información en el idioma principal
de los jóvenes y tomar en cuenta el contexto cultural
en el cual han sido socializados.
- Proveer información que responda a las necesidades
e inquietudes propias de la etapa adolescente.
- Realizar actividades de alcance para crear conciencia
en los jóvenes acerca de la importancia de su
salud sexual y reproductiva e informarles sobre los servicios
que están disponibles para ellos.
Actitud de los proveedores
- Tratar a los jóvenes de manera respetuosa. Evitar
hacer juicios de valor acerca de su conducta y desarrollar
con ellos relaciones sólidas basadas en la confianza
mutua.
- Brindar un óptimo servicio de consejería,
dedicando a cada joven el tiempo que sea necesario para
abordar todos los asuntos que desee tratar.
- Capacitar permanentemente a los proveedores acerca
de los métodos anticonceptivos más apropiados
para los adolescentes, así como sobre las características
de su desarrollo físico y psicosocial.
Barreras
Legales
Las leyes
y políticas nacionales en materia de salud también
obstaculizan el acceso de los jóvenes a la información
y los servicios de salud sexual y reproductiva. Esto obedece
a que los diseñadores de dichas leyes y políticas
suelen desconocer las necesidades de la juventud actual.
Para cambiar
dicha situación, se debe unir fuerzas e impulsar
cambios. Un aspecto fundamental de estos esfuerzos es sensibilizar
al público general acerca de la problemática
de la salud sexual y reproductiva de los jóvenes
de hoy. En forma paralela, se debe informar a los profesionales
involucrados en la toma de decisiones y diseño de
políticas acerca de las consecuencias de sus determinaciones
en la vida de los jóvenes.
El
Centro Juvenil Futuro—INPPARES
En 1986,
el Instituto Peruano de Paternidad Responsable (INPPARES)
inauguró en Lima el Centro Juvenil Futuro (CJF)
con el propósito de promover el desarrollo integral
de los adolescentes, con énfasis en el cuidado de
su salud sexual y reproductiva. El CJF brinda servicios
médico-clínicos y educativos a jóvenes
de 10 a 25 años de edad. La gran mayoría
de usuarios son mujeres de las clases media y baja de la
ciudad de Lima. Actualmente, INPPARES también presta
servicios para jóvenes en otras ciudades del Perú:
Tarapoto, Huancayo, Ica, Tacna y Huacho.
El CJF es
un lugar amigable a los jóvenes. Un aspecto muy
valioso de la propuesta del CJF es la participación
juvenil. Actualmente cuenta con un número cercano
a los 200 voluntarios juveniles dedicados a:
- Capacitar en prevención a estudiantes, padres
de familia y profesionales que trabajan con jóvenes.
- Elaborar material educativo (CD-ROMs, videos, folletos,
trípticos, rotafolios).
- Difundir la problemática adolescente a través
de la prensa televisiva, radial y escrita.
- Brindar consejería individual y grupal en materia
de salud sexual y reproductiva (también mediante
la línea telefónica y el correo electrónico).
- Realizar coordinaciones inter-institucionales para llevar
a cabo actividades y compartir información con otras
organizaciones nacionales e internacionales del ramo.
- Investigar, bajo supervisión profesional, las
necesidades de salud sexual y reproductiva de los adolescentes.
- Desarrollar proyectos para mejorar la calidad de vida
de los jóvenes.
- Organizar actividades culturales de interés juvenil
y de alcance educativo.
- Participar en la evaluación de los servicios del
CJF.
Otra prioridad
para el equipo del CJF es asegurar una interacción
positiva entre el proveedor y el usuario joven. Para ello
INPPARES ha desarrollado el "Manual de Trabajo con
Jóvenes 1999-2004 ". Con este material se brinda
capacitación teórica y práctica a
todo el personal. INPPARES evalúa continuamente
el trabajo del CJF. Cada dos años aplica un módulo
de autoevaluación desarrollado por IPPF. Además,
constantemente se realizan estudios internos y externos.
La participación de los voluntarios juveniles juega
un rol primordial en dichos estudios, que incluyen grupos
focales, encuestas y entrevistas en profundidad.
Una importante
meta del CJF es conseguir los recursos para lograr la promoción
de sus servicios mediante campañas en los medios
de comunicación masiva. Esto le permitirá ampliar
el volumen de usuarios y utilizar sus instalaciones al
máximo de su capacidad. Otros de sus desafíos
son: avanzar en el uso de la tecnología moderna
para educar a los jóvenes, abordar la prevención
de la violencia hacia la mujer y, promover y proveer el
acceso a la anticoncepción de emergencia.
Autoconciencia
de la Salud Reproductiva—CEMOPLAF
Entre marzo
de 1998 y agosto de 1999,el Centro Médico de Orientación
y Planificación Familiar (CEMOPLAF), del Ecuador,
en coordinación con el Institute for Reproductive
Health (IRH) de la Universidad de Georgetown, Estados Unidos,
llevó a cabo un programa de consejería, educación
y servicios dirigido exclusivamente a la población
adolescente. En este programa se uso el enfoque llamado
Autoconciencia de la Salud Reproductiva (ASR).
Se ofrecieron
servicios a adolescentes de ambos sexos entre los 10 y
19 años de edad, de zonas urbanas y rurales que
pertenecían a los estratos socio-económicos
medio y medio bajo. Las zonas urbanas escogidas para la
intervención fueron Ibarra, Latacunga y Quito, y
la zona rural, Cajabamba.
Aplicando
cuestionarios y entrevistas, CEMOPLAF elaboró una
línea de base acerca de las necesidades y prácticas
de los jóvenes en materia de salud sexual y reproductiva.
A partir de dicha línea de base, diseñó una
estrategia que consistió en:
- Reducir las tarifas.
- Implementar un espacio para la atención de los
jóvenes en algunos casos, también salas de
espera exclusivas.
- Adaptar las horas de atención considerando los
horarios del colegio y del trabajo.
- Realizar actividades de información, educación
y comunicación (IEC) dirigidas a jóvenes,
maestros, padres de familia y la comunidad en general.
Estas incluyeron material promocional y educativo (afiches,
folletos, trípticos, etc.), charlas y/o conferencias
en colegios y otras instituciones, visitas domiciliarias
y ferias de salud.
- Fomentar la participación de los jóvenes
en las diversas fases y actividades del programa.
- Capacitar al personal en el enfoque ASR y en el desarrollo
de destrezas de comunicación interpersonal y consejería.
El programa
fue evaluado usando diversos métodos. Primeramente,
para recoger el punto de vista de los adolescentes, se
aplicaron entrevistas previas a la atención y luego
de seis meses de estar recibiéndola. En segundo
lugar, mediante la grabación de videos se realizó un
estudio cualitativo de la interacción entre proveedores
y usuarios al inicio y al término del programa.
En tercer lugar, se analizaron mensualmente las estadísticas
del servicio. Por último, se estudiaron comparativamente
cuatro clínicas, una que trabajaba un modelo de
educadores pares y tres que no ofrecían servicios
diferenciados para adolescentes.
La evaluación
concluyó que el programa ASR no tuvo un impacto
significativo en la captación de nuevas usuarias.
Se piensa que un obstáculo fue la falta de una cultura
de prevención en las zonas intervenidas, en éstas
la atención médica es percibida principalmente
como curativa. El miedo y la vergüenza al examen físico
fue otra barrera para atraer nuevos usuarios jóvenes.
Sin embargo,
el programa logró un incremento considerable en
la demanda de servicios por parte de usuarios continuos,
esto es, de aquellos que ya estaban acudiendo a la clínica
en búsqueda de servicios. Este incremento es el
reflejo de una notable mejoría en la calidad del
trato y la información brindados. Esta mejoría
permitió que los adolescentes se sintieran más
cómodos expresando sus inquietudes y empezaran a
participar más activamente en el cuidado de su salud.
A partir
de las lecciones aprendidas en el programa de ASR, CEMOPLAF
continua trabajando en la atención de las necesidades
de salud sexual y reproductiva de los jóvenes. Actualmente
tiene un programa comunitario para adolescentes de 10 a
19 años que, mediante una red de jóvenes
voluntarios capacitados, brinda orientación y distribuye
anticonceptivos a precios accesibles.
PROSIM
(MINSA-GTZ)
En noviembre
de 1996,la Agencia de Cooperación Técnica
Alemana (GTZ) empezó a brindar asesoría técnica
a la Dirección de Atención Integral a la
Mujer, Niñez y Adolescencia del Ministerio de Salud
(MINSA), de Nicaragua, para el lanzamiento de un ambicioso
proyecto denominado Promoción de la Salud Integral
de la Mujer (PROSIM). El proyecto todavía se encuentra
en su primera etapa pero iniciará su expansión
a nivel nacional hacia fines de 2005. La zona rural escogida
para la intervención está constituida por
10 municipios ubicados en los departamentos de León
y Chinandega. La zona urbano-marginal, Distrito VI y Tipitapa
en la ciudad de Managua.
El objetivo
del PROSIM es mejorar las condiciones de salud sexual y
reproductiva de la mujer de escasos recursos económicos
entre los 10 y los 49 años, mediante la mejora significativa
de la calidad humana y técnica de los servicios,
incluyendo el abordaje del problema de la violencia doméstica.
De acuerdo al enfoque integral del PROSIM, también
se atiende las necesidades de salud sexual y reproductiva
de otros sectores de la población: hombres y adolescentes
varones, presos, trabajadoras sexuales y sus clientes,
transportistas, etc.
En el marco
del PROSIM, el Programa de Atención Integral para
Los/Las Adolescentes, ha sido diseñado para atender
a la población entre los 10 y 24 años de
edad. A través de las unidades de salud del MINSA,
las ONGs y los municipios participantes, el programa provee
a los jóvenes con información y servicios
confidenciales y gratuitos.
Con el fin
de involucrar a los jóvenes en la promoción
de su salud, PROSIM ha creado los Clubes para Adolescentes y Clubes
para Adolescentes Embarazadas. En los primeros, los
jóvenes son capacitados por facilitadores adultos
y por sus pares en el programa educativo Cómo
Planear mi Vida. Además, reciben apoyo
para organizarse y realizar actividades recreativas, educativas,
culturales, de alcance y difusión, etc.
Los Clubes
para Adolescentes Embarazadas brindan capacitación
en cuidados necesarios durante la gestación, el
parto y el puerperio, orientación acerca de la
posterior vida sexual y reproductiva, así como
el desarrollo de habilidades para la elaboración
de manualidades. A partir de su participación
en el club, algunas jóvenes se han convertido
en consejeras de lactancia materna exclusiva.
Los proveedores
de salud del PROSIM han sido capacitados en la forma de
brindar una atención integral y de alta calidad
a los adolescentes. Como consecuencia, gozan de un gran
nivel de aceptación por parte de los jóvenes,
lo cual ha facilitado la consolidación y el buen
funcionamiento de los equipos técnicos en cada local,
así como la poca rotación de los/las adolescentes
en los clubes y su creciente involucramiento en la programación
de actividades.
El programa
será evaluado integralmente en el 2001. Sin embargo,
continuamente se realizan estudios y sistematizaciones
de experiencias. En el futuro, PROSIM ha considerado importante
presentar los resultados de cada estudios a los jóvenes
para que los discutan y presenten sugerencias.
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Escrito por Cecilia Moya
agosto de 2001 © Advocates for Youth