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No hay lugar como el hogar … para la educación sexual

Boletín de noticias ? 1: Hable a voz alta

¿Se acuerda del séptimo grado? Eran montañas rusas, del punto de vista emocional: una locura de hormonas y de cambios físicos; un concepto de si mismo muy inseguro; un interés nuevo en el sexo opuesto, al mismo tiempo fascinante, torpe y lleno de confusión; un gran deseo de independencia de los padres acompañado por mucho miedo.

Los grados siete, ocho y nueve: los años asombrosos. Los niños van pensando "¿Seré normal algún día?" y los padres preguntándose "¿Se va a acabar eso algún día?"

Lo que queda claro es que estos grados son un verdadero desafío para todos. Es un tiempo cuando cualquier conversación entre padres e hijos parece difícil; pero ¿hablar de sexualidad? Ni pensar.

Es muy tentados para los padres de tratar de evitar el tema. Viejas ansiedades nos persiguen. Dudas: "Tal vez tanto hablar con los niños del sexo no es bueno. No hay que animarlos a probar cosas … poner ideas en sus cabezas." Tal vez: "¿No es un error hablar de eso tan francamente con los niños? ¿No vale mejor dejarlos aguardar su inocencia el más tiempo posible? Tienen mucho tiempo para enterarse de esas cosas adultas."

Si lo siguiente es un consuelo, no se tienen que preocupar de las ideas que Uds.

Su papel de padres es el ideal para aclarar ese mar de desinformación poniéndole "en la cabeza" sus están poniendo en la cabeza de su hija. La verdad es que en el séptimo grado, ella ya está expuesta a una ola diaria de mensajes sexuales … de sus compañeros o de los medios de difusión. En general, tales mensajes son irresponsables, erróneos y abusivos. valores familiares tocante a la sexualidad; o sea información exacta y honesta; actitudes respetuosas y positivas sobre la sexualidad; acompañadas de amor, confianza y apoyo.

Pero queda el miedo que el conocimiento lleva a la actividad—o sea que informar a los niños sobre esas "cosas de adultos" les va a animar a experimentar.

Estudios abundan para comprobar lo contrario. En general, los adolescentes quieren aprender experimentando cuando se sienten ignorantes (o lo que algunos padres consideran "inocentes"), cuando no han tenido oportunidades de hablar francamente con sus padres sobre el sexo, o si su educación sexual se ha hecho por medio de la televisión o de sus compañeros.

Es casi cierto que, siendo padre, no quieran dejar el aprendizaje sexual de sus hijos a la casualidad. Los resultados conseguidos por el método de tratar y fracasar pueden ser catastróficos: sexo prematuro, embarazos de adolescentes, enfermedades venéreas y más consecuencias de la ignorancia sexual.

Así que, no hay otro modo sino olvidarse de las viejas ansiedades y acordarse de lo que ya saben:sus hijos necesitan y merecen que Ud. les hable de todos los temas esenciales en la vida … incluso de la sexualidad.

Durante esos "años asombrosos" los niños y los padres tienen mucho con que preocuparse, que temer y sentir confusión. Hablar francamente del sexo en su familia hace la carga más ligera, no más pesada. ¿Penoso? Es cierto, pero vale la pena. ¿No sabe cómo empezar? Lo mejor es decir lo que siente verdaderamente: "Sabes, hablar del sexo contigo es un poco incómodo para mí. Supongo que es peor para ti. Pero es importante que hablemos, así que tal vez nos podemos ayudar uno a otro ¿no?"

Aborde el tema aprovechando los "momentos ideales de enseñanza"—tal vez el último reporte sobre el SIDA o sobre embarazos de adolescentes. Pueden mirar juntos un programa de televisión y hablar de los mensajes sexuales emitidos. No pierda la oportunidad de poner sus ideas en la cabeza de su hijo.


Boletín de noticias ? 2: Curso elemental de pubertad

La pubertad. Casi suena como una enfermedad. Y los que pasan por ella, a veces se sienten enfermos.
Claro que eso tiene mucho que ver con los cambios físicos tremendos que suceden: las hormonas suben, los cuerpos se transforman (y en general adquieren tamaños y formas que JAMÁS son buenos.)

Y no nos olvidemos de los cataclismos emocionales que la acompañan: sentimientos intensos de felicidad, frustración, enojo, entusiasmo, ansiedad … ¡y todo eso en un mismo día! Tal vez se acuerda lo que es sentir tantas cosas contradictorias sin entender nada—y sin tener la menor idea de que es todo completamente normal.

Siendo padre de un niño del séptimo grado, Ud. puede facilitar su pasaje por esos años singulares. Asegúrese que su hijo esté listo para el viaje, equipado con información exacta, apoyo y oportunidades de comunicar sus pensamientos, sentimientos y preguntas. Aún si se están muriendo por palabras de consuelo y de apoyo de su parte, muchos niños de doce o trece años no van a confiar sus ansias a sus padres. Eso no quiere decir que ya lo saben todo y menos que no quieren saber. Pero a veces su confusión es tan grande que ni siquiera saben qué y cómo preguntar. Si le añade la torpeza y la vacilación que acompañan las conversaciones sobre el sexo, su tortura es muy comprensible.

Uds. tienen que empezar la conversación. Si se les han olvidado sus propios tormentos de la pubertad, esas inquietudes son las más urgentes:

"Soy el más grande (pequeño, gordo, delgado) en mi clase. ¡Lo odio! "¿Cuándo me va a crecer el pene?"¿Por qué no tengo pechos?" "Yo soy la única en mi clase que no tenga mi regla." "¿SOY NORMAL?"

Los padres pueden ayudar muchísimo a sus hijos y evitarles mucha ansia si les proporcionan detalles sobre este asunto.

La primera regla es que cada uno crece y se desarrolla a su propio ritmo (que le guste o no). Además, su desarrollo sexual empieza al momento justo para cada uno. Para algunos es temprano, para otros tarde, y es todo completamente normal.

Una información muy útil a esa edad es la lista de cambios físicos que suceden en la pubertad. El proceso entero se estira sobre cuatro o cinco años y es marcado por una serie de eventos en orden bastante previsible (aunque algunos no, y es todo normal). Oír esto va a ayudar a su hijo mucho más que lo típico "No te pasa nada, estás creciendo."

   Para una niña, el orden es:

  1. Crecen los pechos (entre los ocho y trece años en general)
  2. Se le ensanchan las caderas
  3. Le crece vello púbico derecho
  4. Ella misma crece de repente
  5. El vello púbico se le vuelve rizado
  6. Le viene la regla (unos dos años después del crecimiento de los pechos
  7. Le crece pelo en las áxilas

   Para un niño:

  1. Le crecen los testículos y el escroto (entre los diez y trece años y medio, en general)
  2. Le crece vello púbico derecho
  3. Le cambia la voz por primera vez
  4. La primera eyaculación (un año después del crecimiento de los testículos)
  5. El vello púbico se le vuelve rizado
  6. Él mismo crece
  7. Le crece pelo en las áxilas
  8. Le cambia aún más la voz
  9. Le crece pelo en la cara

Cuando los niños pueden verificar su propio desarrollo comparando con el "mapa" que Ud. les dio, se sienten más seguros que están en el buen camino y progresando.

Acuérdese que la pubertad es más que el mero cambio físico. Surgen nuevos impulsos sexuales, estrés, emociones, relaciones … son todos parte del viaje y pueden ser muy delicados a discutir. Para más recursos, llame al departamento de la salud pública, a su oficina del Planned Parenthood, o su pediatra.


Boletín de noticias ? 3: Novios (boyfriends) y novias (girlfriends)

"No estoy interesado en salir con niñas. Pero ¡todos mis amigos hablan de eso! Probablemente que no soy normal." Los grados seis, siete y ocho son llenos de ansias del tipo "¿Qué es lo que no va bien conmigo?" para los que por ahora carecen de interés en el sexo opuesto. La presión de los compañeros y de la televisión (o prensa, o canciones) para estar en parejas añade a sus inquietudes.

"Me gustaría ser popular como Yaneli. Todos los niños la quieren. Yo nunca voy a tener un novio." De ahí brotan temores secretos, desilusiones, baja la auto-estima, y no se habla de eso a nadie—y menos a los padres.

Aunque su hija todavía no está lista para tener un novio, hay que darse cuenta que en el séptimo grado se preparan las relaciones amorosas. Ayude a su hija a entender que cada uno tiene su propio ritmo para tales cosas. Y reconozca que es difícil estar rodeada por amigas y amigos tal vez más desarrollados que una.

A pesar del hecho que su hija tal vez no le haya hablado de sus preocupaciones, es mejor abordarlas, por si acaso. Puede lograr su colaboración por sus propias memorias de esa edad:

"Me parece que a tu edad, muchas de nosotras ya nos preocupábamos de relaciones y novios. Yo no tenía ningún interés en eso, pero ¿cómo lo iba a admitir a mis amigas? Pero ¿sabes qué? Ahora pienso que tal vez muchas de ellas se sentían igual que yo." "A veces pienso en los jóvenes a quienes atrae gente del mismo sexo. Con toda la presión tradicional, deben de sentirse aislados sin nadie con quien hablar de sus sentimientos."

Este tipo de conversación es una buena manera de reconocer que no todo el mundo tiene interés en el sexo opuesto. Le permitiré a su hijo o hija de hablar con Ud. si tienen dudas sobre su sexualidad.

De este modo se pueden aliviar muchos miedos y presiones por los cuales tal vez pasan sus hijos. Hable de situaciones y de sentimientos que acompañan el interés romántico, y si su hijo no se siente cómodo para discutirlos, su esfuerzo no será en balde. El va a retener su mensaje: "Si todo eso te parece muy confuso, que no se te olvide que estoy dispuesto a escucharte, hablar contigo, y tal vez te pueda ayudar."

Se puede conseguir ayuda

La altura de educación sexual que necesitan los niños del séptimo grado es mucho más de lo que se dan cuanta los padres. Una madre comentó: "¡Yo no sabía la mitad de todo eso a los veinte años!" Y su esposo añadió: "Y yo todavía no lo sé todo."

Es la verdad. En los últimos 25 años los comportamientos y las opiniones sobre ese tema han cambiado tremendamente. Los adolescentes de hoy se enfrentan con cuestiones muy complejas. Al empeñarse en guiarlos y darles la información necesaria, los padres se dan cuenta de lo mucho que no saben ellos mismos. Es fácil desanimarse por no saber cómo, dónde y cuándo empezar.

Si Ud. aprecia la comunicación familiar franca sobre el sexo, si reconoce que hay que abordar temas "adultos" y si está determinado a superar su propio sentimiento de vergüenza y él de sus hijos, va a lograr resultados muy positivos.

Y en cuanto a "cómo decirlo", hay muchos recursos excelentes para ayudarle a aprender lo que todavía no sabe. El Planned Parenthood es una muy buena fuente de información escrita y de especialistas con quien hablar. Los Community Colleges ofrecen clases para padres que incluyen el tema de la sexualidad. Pediatras, consejeros, pastores, su biblioteca, el departamento de la salud pública también pueden tener información que les ayudará en esta tarea bastante difícil.


Boletín de noticias ? 4: Los niños necesitan saber … Los padres necesitan decirles

"¿Cómo se hace un bebé?" ¿Se acuerda de la primera vez que su jovencita le hizo La Pregunta? ¿Se acuerda de la insistencia con la cual repitió (y repitió) la pregunta, para que la puedan oír todos en la tienda? Tal vez ahora añora ese momento, acordándose de su inocencia … y también de su determinación y … de su voz alta. "¿Cómo se hace un bebé?" Una pregunta tan legítima, y sin embargo que tanto temen los padres los cuales nunca están preparados. Porque no la esperan tan pronto en la vida de su hijo.

Ese mismo hijo ahora tiene doce o trece años … y ¡sus padres quizás siguen no preparados para las cuestiones sexuales!

Es fácil comprender cómo sucedió eso. Los padres siguen no esperando que temas como el SIDA, las relaciones sexuales, el embarazo no planeado, las enfermedades sexuales, los anticonceptivos aparezcan tan pronto en la vida de su hijo. Y sin embargo esos son precisamente los temas que hay que abordar con hijos de doce o trece años.

TAL VEZ NO SABÍA QUE …

  • Más de la mitad de los adolescentes han tenido relaciones sexuales a los diecisiete años.
  • Una de cada diez adolescentes americanas entre los quince y diecinueve años se queda embarazada cada año, y un 84% de eso no fue planeado.
  • Uno de cada seis adolescentes contrae una enfermedad transmitida sexualmente.

Dése cuenta que esos jóvenes se parecen mucho a los amigos y compañeros de sus propios hijos. Y tal vez son sus propios hijos o sobrinos. Vienen de todas las clases sociales, grupos étnicos y religiosos. Nos recuerdan que la actividad sexual y el embarazo de adolescentes no son problemas que se encuentran sólo en ciudades grandes o en ciertos grupos étnicos o económicos.

No, estos son problemas de ignorancia sexual y esta se encuentra en todos tipos de sociedades.

Ahora sí que va a añorar la pregunta "¿Cómo se hace un bebé?" Las preguntas, unos diez años más tarde, son mucho más serias. Dadas las presiones socio- sexuales con las cuáles se enfrentan los jóvenes hoy día, la comunicación familiar clara, explícita y franca es esencial.

Pero sepa que las discusiones familiares sobre el sexo no se pueden hacer en una sesión urgente y rápida. Es bueno que los padres hablen de temas como las relaciones sexuales, los embarazos de adolescentes, las enfermedades sexuales temprano—antes de que se vuelvan un problema o una fuente de pleitos entre padres e hijos.

La mayoría de los jóvenes de esa edad son capaces de entender las consecuencias de las relaciones sexuales. Como todavía no las tienen, pueden discutir con más calma con sus padres sobre porque algunos adolescentes eligen de tener relaciones sexuales, al mismo tiempo que las responsabilidades y posibles consecuencias. Es cierto que la conversación no será cómoda al principio, sobre todo si no lo han hecho mucho en el pasado. Y eso es normal. Puede ser que tarden en establecer la comunicación, pero con el tiempo y mucha paciencia lo van a lograr.

Es la oportunidad perfecta para los padres de compartir sus valores y convicciones personales sobre el sexo de una manera benévola, sin juzgar. Y también se pueden corregir viejas desinformaciones sobre el sexo, la reproducción, etc. A pesar de todo lo que los niños han oído sobre la sexualidad, que sea de la familia, de sus compañeros o de la televisión, es asombroso lo poco que saben y entienden en realidad. Y es también increíble lo que necesitan saber … a esa temprana edad.


Boletín de noticias ? 5: ¿Abrazó a su hijo hoy?

Las ansiedades e ideas erróneas que rodean a la pubertad son poderosas. Con toda la atención dirigida (y con razón) hacia cómo facilitar para los jóvenes esa transición importantísima, todos se olvidan de los padres.

Pero la pubertad es un tiempo difícil para ellos también. Una de sus dificultades mayores es el desarrollo físico espectacular de los hijos. Mirarlos madurar sexualmente es una gran fuente de alegría y de confusión para los padres que no siempre saben cómo portarse con su nuevo adulto. La ambivalencia acerca de la sexualidad de su hijo es completamente normal.

Es el padre del sexo opuesto que tiene más dificultades y que a menudo piensa que a la pubertad se tiene que alejar de su hijo o hija. Aparecen preguntas (de las cuales en general no se habla) sobre el contacto "adecuado", sobre todo entre hijas y padres.

Tal vez es el tabú del incesto que causa tales sentimientos incómodos en los padres. O quizás la idea errónea que "los niños ya no quieren o necesitan cariño a esa edad." Cuál que sea la razón, los abrazos, besos y la proximidad física que eran común antes, se empiezan a esparcir.

Retirarles su ternura puede ser devastador para los niños, ya que están sintiendo toda la inseguridad de la pubertad. Pueden resultar mucha soledad, sentimientos de desconección y de confusión para padres e hijos. Al tratar de resolver este dilema, los padres deberían de acordarse que la pubertad es un tiempo cuando los jóvenes tienen el anhelo de sentirse aceptados, normales y amados. Entonces más que nunca necesitan que su contacto físico adecuado les diga que van bien y que son normales.

La necesidad puede ser muy intensa, pero muy pocos niños de trece años van a admitir que les gustaría un abrazo. Y para añadir a sus dilemas, tal vez resista sus ofertas de ternura. Respételo y acuérdese que es esencial ofrecer el cariño sin forzarlo.

Y el dilema no es pequeño: los padres tienen que desarrollar un sexto sentido sobre las emociones y necesidades de sus hijos, a pesar del hecho que esos las van a esconder por su comportamiento contradictorio. Se espera de los padres que sepan esas cosas …

La pubertad es un período difícil, aún más complicado por la falta de información y de comunicación y por la reticencia a reconocer y expresar las preocupaciones. Y ¿por qué no revelar a su hijo sus reservas, vacilaciones y malestar? Hablar siempre ayuda a resolverlo.

Un padre se lo dijo así a su hija de trece años: "Sara, muchas veces te quiero agarrar y abrazar como lo hacía cuando eras chica, porque lo extraño. Pero respeto el hecho de que ya no eres chica, y mientras quiero seguir con mi cariño, a veces no sé si te sientes cómoda con tanta afección física. Yo me siento un poco incómodo a veces y quiero que me digas lo que te gusta y lo que ya no."

Y claro, hay que recordarle que nadie—incluso los familiares—no tiene el derecho de acercársele o tocarla de manera que no le guste. "Escucha a lo que sientes y dile a esa persona que pare. Entonces díselo a un adulto de confianza."

Este asunto del tocar es muy personal y variado según las familias. Algunos de nosotros crecieron con una abundancia de besos y abrazos y nos sentimos a gusto con eso. Otros sienten malestar con demasiadas señales de afección. NO hay un buen y un mal modo de sentirse con eso.

Lo importante es acordarse que dar y recibir contacto físico adecuado, que expresa ternura y cariño es importante para todos, que sea un beso, un abrazo o una mano sobre el hombro. Nuestro deseo de sentir eso no cambia a la pubertad, sino que tal vez crece. Para no tener que adivinar que quieren sus hijos—PREGUNTE.


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Tabla de contenido

© 2003. Concebido por Mary Gossart. Traducido al español por Bojana Stefanovska. Reimpreso con el permiso de Planned Parenthood Health Services of Southwestern Oregon, 1670 High Street, Eugene, Oregon 97401. Sitio Web: http://www.pphsso.org/.

 
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