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No hay lugar como el hogar … para la educación sexual Boletín de noticias ? 1: Es tiempo de hablar ¿Cómo se trataba del tema del sexo en su familia cuando Ud era joven? ¿Era un tema abierto? ¿Eran sus padres dispuestos a hablar de temas sexuales de manera franca y honesta? ¿Le animaban a discutir sus preocupaciones? Si la respuesta es "sí", ha tenido suerte—y una niñez fuera del ordinario. Son raros los que crecieron en familias donde se valorizaba una comunicación abierta y franca sobre el sexo. Tradicionalmente, en los Estados Unidos, la educación sexual sufre de "muy poca información, demasiado tarde". Tal vez se supone que "cuando es tiempo, los jóvenes se van a enterar de lo que necesitan saber." Tal solución no sirvió nunca en el pasado, y claro que tampoco sirve ahora. Así que.. ¿no sería bueno hacer las cosas diferente con sus propios hijos? Hoy día vivimos en un mundo mucho más explícito sexualmente. Los niños oyen montones de referencias y (des)información sexuales muy temprano. Si los padres se enteraban de algunas de las conversaciones entre niños del tercer grado, probablemente se sorprenderían bastante. La sexualidad les fascina a esos niños, y es un tema sobre el cual hablan mucho pero saben poco y sobre todo con muchos errores. No es sorprendente, puesto que la mayor parte de su información viene de la televisión y de sus compañeros. Eso es peligroso. Así que, ya ve que el problema no es "Educación sexual: si o no" sino "Educación sexual: cuándo y por quién." Antes de todo, los padres necesitan ser el "quién." Es porque Uds. son los especialistas cuando se trata de transmitir los valores familiares acerca de la sexualidad. Uds. son quienes pueden hablar mejor de eso, con cariño y proporcionando el apoyo que sus hijos necesitan. No es que no se pueda conseguir información buena y exacta de otras fuentes. Pero los padres necesitan ser los que enseñan a sus hijos sobre la sexualidad. De forma ideal, lo "cuándo" debería de ser desde el nacimiento. Es desde el primer día que se establece el ambiente de afección que va a fomentar las buenas actitudes hacia el sexo. No se olvide de que los padres siempre están en comunicación, aún sin palabras, acerca de sus convicciones, percepciones y juicios sobre la sexualidad. Tal comunicación empieza muchas veces al nacimiento de su primer hijo y afecta de manera poderosa el desarrollo de las actitudes sexuales del niño en cuestión. Los niños que crecen en familias que valorizan y fomentan la comunicación abierta sobre el sexo tienen más chance de salir con un concepto positivo, saludable y respetuoso de la sexualidad. Eso es comprobado por la ciencia, la experiencia y nuestro sentido común. Y multiplicado por muchos años, significa una mejor capacidad de tomar decisiones positivas, saludables y respetuosas sobre el sexo. La tentación es de no hacerle caso a todo eso y decir: "Pués, yo nunca he recibido ninguna educación sexual de mis padres, y no me falta nada." Pero no se olvide que nuestro mundo ha cambiado de manera espectacular desde el tiempo de nuestra niñez. Lo que tal vez era bastante en el pasado es completamente inadecuado hoy en día. Acuérdese también que no necesita hacerlo todo solo. Hay muchos recursos excelentes para asistirle en esa tarea. Llame a su oficina local del Planned Parenthood, al Departamento de la Salud Pública o a su pediatra. | Hablemos Acerca del … S-E-X-O: Un Libro Para Toda La Familia Acerca de La Pubertad Sam Gitchel & Lorri Foster Planned Parenthood of Central California, 1985 ISBN: 0961012218 Haga click aquí para comprar este libro | [Nota: Para pedir una de las publicaciones, sencillamente haga click sobre el imagen de la portada o seleccione el enlace, "haga click aquí para comprar este libro." Esto le llevará a Amazon.com, donde usted puede comprar la publicación que seleccionó. Advocates for Youth recibirá cinco por ciento de las regalías de la venta.]
Boletín de noticias ? 2: Hiciste … ¡¡¿¿qué??!! El recado de la maestra de Daniel le dejó sin palabras. Escribió que a su hijo y algunos otros de su clase del tercer grado les agarraron mirando a una revista con mujeres desnudas—la trajo un niño grande. "Eso debe de ser uno de esos 'momentos de enseñanza' de los cuales me hablaron tantas veces," piensa Ud. Pero en este momento, tiene tanta rabia e incredulidad … emociones que todavía no entiende o controla bien. Hay que empezar tratando de entender qué siente y por qué. Eso le ayudará a determinar cuál es la mejor manera de reaccionar. Para analizar sus emociones, tal vez necesite tiempo—y le pueda decir a su hijo "Daniel, necesito pensar sobre lo que pasó antes de hablar contigo. Hablamos después de la cena." Tal vez se siente avergonzado por el comportamiento de Daniel ("¿Qué va a pensar su maestra de mí? Tal vez se imagine que tenemos esas revistas en casa también"); o enojado ("¡Cómo pudo hacer eso!") ; o molesto y traicionado ("Me he esforzado tanto en enseñarle a ser positivo y respetuoso de la sexualidad, y ¡mira qué hizo!"). Ahora que ha determinado cómo se siente y por qué,tómese un ratito para pensar por qué a Daniel le llamó la atención tal revista. Claro, la mejor manera sería de preguntarle a él. Efectivamente, hay que hacerlo. No sólo va a poder explicar su punto de vista, sino que eso les permitirá tener una conversación franca sobre el sexo. Pero por ahora, piense en esas posibilidades: Daniel se sentía curioso sobre los cuerpos de las mujeres; no quiso decirles "no" a sus amigos; sintió la tentación de hacer algo prohibido; o tal vez un poco de todo. Sepa que no es fuera de lo común para niños de esa edad de mirar a tales revistas en secreto, por curiosidad. Si los padres lo regañan, el niño se puede quedar con sentimientos de vergüenza y culpabilidad sobre su curiosidad sexual. Y la verdad es que se puede volver aún más curioso, tratando de enterarse por qué los adultos armaron tal alboroto. De todas formas, no se olvide de que niños de ocho años siguen fascinados por el cuerpo humano. En este tiempo antes de la pubertad, le sería útil a Daniel aprender cómo son los cuerpos en las diferentes étapas de su desarrollo. No tenga miedo de referirse a uno de los libros educativos que abundan sobre el tema del sexo. Léalo con su hijo, explicándole cómo los cuerpos funcionan y comentando sobre su aspecto; examine las diferencias entre cuerpos masculinos y femeninos y cómo cambian durante la pubertad, y más. Con todo eso, recuérdele a Daniel que las revistas como la que estaba mirando en la escuela utilizan de manera abusiva los cuerpos de las mujeres. Ayúdelo a entender que la descripción de la sexualidad implicada por tales revistas es muchas veces ofensiva y negativa. Después de tal conversación con su hijo, se sentirá mejor y satisfecho de haber tomado el tiempo de examinar la situación antes de hablar. Las primeras reacciones emocionales no son siempre las mejores y hubiera podido decir algo que hubiera sentido más tarde. La verdad es que puede ser casi imposible de corregir algo que dijo sin pensar. Ahora tiene una mejor idea sobre lo que quiere que Daniel aprenda de este incidente y sobre cómo Ud. quiere presentar sus mensaje. "Daniel, tenemos que hablar."
Boletín de noticias ? 3: Dime … Según la teoría de Freud, los niños de ocho años no tienen ningún interés en la sexualidad. Lo que es verdad en esa teoría es que muchos niños del tercer grado vacilan en hacer preguntas sobre el sexo, pero no es porque no les interesa. Al contrario, a esa edad los niños tienen muchísimas preguntas sobre ese tema, pero no las hacen y no reciben respuestas. Se han dado cuenta que no se puede hablar del sexo. Los convencieron las miradas llenas de desaprobación y las respuestas enojadas o escandalizadas. Tal vez en su familia se han esforzado para establecer un ambiente que anima y apoya la comunicación. Pero no se olvide que su niño se desenvuelve en el mundo exterior que ejerce una influencia fuerte sobre él. Que nos guste o no, las actitudes sociales hacia la discusión del sexo siguen cargadas de culpabilidad, vergüenza, miedo, y aún peor. Por lo tanto, a veces va a tener que insistir un poco para empezar la conversación. Eso no quiere decir forzarle la mano a su hijo, sino seguir recordándole que está dispuesto a hablar. Aquí están algunas de las preguntas más típicas del tercer grado y algunas respuestas posibles, sin que sean absolutas. - P. ¿Cuántos años hay que tener antes de poder tener un bebé?
R. Tan pronto como una niña tenga su menstruación, puede tener un bebé. A veces eso pasa a los diez u once años. Pero si una puede quedarse embarazada no significa que está lista para ser madre. Tener hijos es un trabajo duro. Es mejor que las niñas esperen hasta haber crecido completamente antes de tener un bebé. - P. ¿Y los niños, a qué edad pueden ser padres?
R. Tan pronto como empiecen a producir el esperma, pueden causar un embarazo. La mayor parte empieza a los trece o catorce años. Pero igual que para las niñas, el hecho de que pueda producir un bebé no significa que un niño de esa edad está listo para ser padre. - P. ¿Cuándo me van a crecer los pechos?
R. Cada quién madura a su propio ritmo. Ya te estás acercando de la edad cuando el cuerpo te va a empezar a cambiar … incluso los pechos. Yo tenía unos doce años cuando me empecé a desarrollar; tal vez serás como yo. - P. ¿Los niños tienen reglas?
R. No. Acuérdate, la menstruación es la sangre no usada que sale del útero de la mujer. - P. ¿Por qué es tan pequeño mi pene?
R. Tu pene es del tamaño que corresponde a tu edad. Cuando crezcas y empiezas a desarrollarte, tu pene va a crecer también. - P. La hermana de Edgar va a tener un bebé y ni siquiera es casada.
R. Si un hombre y una mujer tienen relaciones sexuales, que sean casados o no, la mujer se puede quedar embarazada. Yo creo que es importante casarse antes de tener un bebé. En mi opinión, es la mejor manera de convivir para las familias, pero otra gente puede tener opiniones diferentes. - P. A Leticia le regañaron por haber dicho @!*&%. ¿Qué es eso?
R. Es una palabra muy mala para la relación sexual y se usa por enojo, o para herir los sentimientos de alguien. Los niños son muy ingeniosos. Si de veras quieren conseguir respuestas a preguntas para las cuales suponen que no pueden preguntar a sus padres, las encontrarán en otras partes. Y eso puede ser inadecuado o peligroso. Así que es razonable suponer que Freud se había equivocado y que mejor vale hablar con sus hijos aún si no lo piden de manera abierta.
Boletín de noticias ? 4: Con el tiempo todo cambia Ya sé lo que está pensando: "Mi hija tiene solo ocho años. No hay caso llenarle la cabeza con pláticas sobre el desarrollo, los cambios de los cuerpos durante la pubertad y todo eso. Cuando ya empiece a desarrollarse, entonces le digo."
El problema con tal razonamiento es que no le hace caso a lo importante que es preparar a los niños de antemano para la pubertad. Si los padres empiezan a hacer mención de los diferentes aspectos de la maduración sexual unos años antes, el "viaje" les resultará más fácil. Los niños sabrán lo que pueden esperar y si tienen preguntas, preocupaciones o miedos, podrán formular preguntas y recibir respuestas antes de embarcar en su viaje y así evitar de naufragar.
No se olvide que la pubertad no es algo que sucede en un día—o aún en algunas semanas o meses. Es un proceso de cambio que puede tomar hasta cinco años o más, empezando con la edad de unos ocho años para las niñas o unos diez para los niños. Así que el tercer grado no es temprano para empezar a discutir las cosas de una manera positiva y adecuada para su edad.
A este nivel de desarrollo, lo más esencial es que los niños entiendan que cada quien crece a su propio ritmo—y que las variaciones son completamente normales. Si no se les dice esto, algunos niños pasarán mucho tiempo preocupándose que no son normales. Parte de su deber de padre es ayudarles a evitar tal angustia.
Más otra cosa: es crucial ayudarles a los niños a entender cómo ambos sexos se desarrollan. Muchas veces pensamos que sólo las niñas necesitan saber sobre la menstruación y sólo los niños sobre las emisiones (eyaculaciones) nocturnas. Pero como los hombres y las mujeres tienen interacciones, sexuales u otras, todas sus vidas, debería de ser normal que sepan y puedan apreciar cómo funciona el cuerpo del otro.
Los niños del tercer grado siendo típicamente muy modestos, a veces aún avergonzados por sus cuerpos, pueden tener algunas resistencias en discutir el asunto. Una buena manera de animar la comunicación consiste en sacar el álbum de fotos familiares y mirar juntos las fotos de su hijo o hija desde el nacimiento hasta el presente. Podría empezar diciéndole "¡Cuánto has crecido en estos ocho años!" Luego explíquele que muchos más cambios la esperan, cambios que pueden ser fascinantes y positivos si la niña los entiende y anticipa de antemano.
Los padres pueden facilitar las cosas para sus hijos si les cuentan cómo les fue a ellos mismos—cuales fueron sus propios sentimientos, pensamientos y experiencias durante su propia pubertad. No sólo van a establecer así la confianza, sino al oír esto su hija puede sentir un alivio tremendo al pensar "¡No soy la única que se siente y piensa de esta manera!"
La pubertad puede ser maravillosa, fascinante, frustrante, espantosa, ¡todo eso al mismo tiempo! Los padres que verdaderamente quieren ayudar a sus hijos en ese proceso, los van a preparar para el "viaje" mucho antes.
RECURSOS "El Crecimiento de las Niñas" y "El Crecimiento de los Niños" se pueden pedir de: Planned Parenthood of Southern Arizona 127 S. Fifth Ave. Tucson, AZ 85701
Boletín de noticias ? 5: ¡Tantas decisiones difíciles! La educación sexual incluye mucho más que la mera enseñanza de los hechos corporales. A parte de esa información, los niños necesitan adquirir ciertas destrezas que les van a ayudar a apreciar y tratar con ese aspecto de su vida. Una destreza fundamental es la de saber tomar decisiones … algo que no se aprende en un día. Su hijo de ocho o nueve años ya ha tomado bastante decisiones : por ejemplo, sobre con quién ser amigo en la escuela, qué juegos jugar, qué libros escoger en la biblioteca, etc. Pero muchas veces, esas decisiones son demasiado impulsivas o influenciadas por adultos o niños que tienen cierto prestigio en sus ojos. A medida de que vaya madurando, su hijo o hija tendrá que confrontarse con cuestiones más complejas, decisiones más importantes, influencias exteriores más poderosas. El padre que se toma en serio la educación de sus hijos los va a asistir preparándolos para ese desafío. Los jóvenes aprenden a sentirse capaces y a tener confianza en si mismos cuando se les deja tomar sus propias decisiones. Déle a su jovencito tal oportunidad. En el tercer grado, por supuesto que hay que dejarlo decidir qué ropa se va a poner, qué va a comprar con el dinero que recibió para su cumpleaños, o dónde le gustaría que la familia salga el sábado por la noche. Para enseñarle a decidir: - Ayude a su hijo a juntar información y a evaluar sus opciones antes de decidir, y también a considerar los resultados posibles de sus elecciones.
- Ayúdelo a entender que las decisiones tienen sus consecuencias. Juegue con el a: "¿Qué pasa si … ?" "¿Qué pasa si no estudias para tu prueba de matemáticas?" "Y si escoges de hacer gimnasia en vez de jugar al basket?" "¿Qué pasaría si un amigo tuyo te convenciera de robar algo en la tienda?"
- Acepte sus decisiones—si no son peligrosas. Entienda que él o ella está escogiendo con bases en su preferencia y gusto personales. Tal vez no es lo que hubiera escogido Ud.
- Ponga límites. Si su hijo escoge algo evidentemente inadecuado o peligroso, explíquele por qué no puede aceptar su elección.
La habilidad de tomar buenas decisiones es algo que se aprende. Hay que alentar y guiar a los niños durante ese aprendizaje, y les resultará mucho más fácil desarrollar y aceptar sus responsabilidades más adelante. Durante su adolescencia, su hijo se enfrentará con miles de situaciones donde tendrá que decidir. Una de las áreas más cruciales seré la de las decisiones sexuales. Ha sido revelado últimamente que la relación entre la auto-estima, la capacidad de tomar decisiones y el comportamiento sexual de los adolescentes es fundamental. Las estadísticas comprueban que los jóvenes que tienen una buena opinión de sí mismos y que han aprendido a tomar decisiones saludables lo van a hacer en todas las áreas de su vida, incluso en la sexualidad. La tentación de pensar "todavía falta mucho tiempo hasta que mi hijo tenga que tomar ese tipo de decisión" es grande. Pero acuérdese que la influencia de los medios de difusión y de los compañeros de su joven es muy poderosa y empieza muy temprano esos días. Para aprender a tomar buenas decisiones, se necesita tiempo, práctica y apoyo. Ayude a su hijo o hija ahora cuando los problemas no son tan urgentes. Pero si empieza ahora con el trabajo preliminar, sus hijos van a estar listos a tiempo para "ese tipo de decisión." Próxima Sección: Grados 4 Tabla de contenido © 2003. Concebido por Mary Gossart. Traducido al español por Bojana Stefanovska. Reimpreso con el permiso de Planned Parenthood Health Services of Southwestern Oregon, 1670 High Street, Eugene, Oregon 97401. Sitio Web: http://www.pphsso.org/.
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