| Involucramiento de los jóvenes en la programación de la prevención |
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También disponible en inglés [HTML] [PDF] y en francés [HTML] [PDF]. Sin embargo, demasiadas veces, las actitudes de adultos aunque bien intencionados disminuyen la participación efectiva de los jóvenes. Por ejemplo, los programas que incorporan a los jóvenes en calidad de símbolo o sin la preparación necesaria de los jóvenes o del personal directivo. En ambos casos se vislumbra el fracaso. Ambos jóvenes y adultos pueden tener grandes esperanzas de una colaboración exitosa. Sin embargo, cuando los planificadores no conceden suficiente tiempo y esfuerzo al desarrollo de técnicas de ambos jóvenes y adultos para poder trabajar en colaboración, o cuando se intenta utilizar a los jóvenes de forma superficial, los esfuerzos para involucrar a los jóvenes tendrán poco éxito. La participación genuina y efectiva de los jóvenes exige un compromiso serio de parte de la organización y de todos los empleados. Todo adulto que trate de involucrar a los jóvenes en forma significativa en programas de prevención tendrá que examinar la estructura y cultura de su organización para identificar y desarmar los obstáculos a la participación de los jóvenes. Más aun, el personal debe comprender y aceptar que el involucramiento efectivo de los jóvenes en programas de prevención a menudo significa cambiar las reglas y las prácticas. Por ejemplo, cuando los fondos del gobierno no cubren los gastos de comida, muchas veces los jóvenes no pueden participar. Los programas deben encontrar nuevas fuentes de financiamiento para cubrir los gastos de los jóvenes. Otros cambios típicos incluyen cambiar el horario de trabajo, cambiar los lugares de reunión y/o alterar los estilos de comunicación de los adultos y los jóvenes involucrados. Los beneficios del involucramiento de los jóvenesInvolucrar a los jóvenes directamente ofrece beneficios a los jóvenes y a la organización que les sirve. Por ejemplo, los jóvenes adquieren experiencia y confianza en sí mismos mientras que las organizaciones adquieren una perspectiva fresca en cuanto a la cultura joven. Las organizaciones también tienden a desarrollar un alcance comunitario más efectivo. Sin embargo, las organizaciones deben identificar y articular claramente estos beneficios si los jóvenes y los adultos van a cultivar el concepto del involucramiento de los jóvenes.3
Involucrar a gente joven les beneficia de las siguientes formas:
Involucrar a gente joven puede tener un impacto sobre el éxito de los programas. Un ejemplo es el Programa de la participación de pares de Northland (Project Northland Peer Participation Program), realizado en varios distritos escolares y en comunidades contiguas en el noreste de Minnesota. El programa involucró a estudiantes en la planificación y promoción de actividades sociales sin alcohol para determinar si tal participación está asociada con la reducción del uso del alcohol entre los estudiantes. La evaluación muestra una correlación positiva entre la participación de los estudiantes en la planificación de las actividades y el uso disminuido del alcohol por los estudiantes involucrados en el programa, en contraste con aquellos estudiantes que no estu vieron integrados. Además, la evaluación muestra un aumento de la aceptación de las actividades sin alcohol por la población estudiantil en general. Este estudio sugiere que integrar a los estudiantes en la planificación de sus propias actividades puede ser efectivo en prevenir o reducir el uso del alcohol entre los adolescentes involucrados y en cambiar las actitudes entre los adolescentes que no estuvieron integrados. Alianzas entre jóvenes y adultosLa esencia de involucrar a los jóvenes es una alianza entre adultos y gente joven. Una alianza efectiva contribuirá a resolver los problemas de la comunidad. Una alianza que funciona también reconocerá las contribuciones de cada participante, sean jóvenes o adultos. En teoría, tal alianza parece buena y deseable, pero ponerla en práctica no es siempre fácil. Las dinámicas del poder, generalmente arraigadas en normas culturales, pueden hacer difícil que jóvenes y adultos se sientan cómodos trabajando juntos. Años de instrucción formal en las escuelas generalmente les enseñan a los jóvenes que lo normal es esperar respuestas de parte de los adultos. Algunos jóvenes temen que sus propias ideas sean ignoradas, disminuidas o vetadas. Los adultos, por su parte, frecuentemente subestiman el conocimiento y la creatividad de la gente joven. Los adultos están también acostumbrados a tomar decisiones sin la participación de los jóvenes, aon cuando estos se vean directamente afectados por los resultados. Por lo tanto, los esfuerzos para solucionar problemas conjuntamente pueden ser difíciles, exigiendo un esfuerzo deliberado por ambas partes. Un investigador a desarrollado la teoría del "Espectro de Actitudes," identificando tres diferentes tipos de actitudes que los adultos tienen con respecto a los jóvenes.4 Tales actitudes afectan la capacidad de los adultos de aceptar que los jóvenes pueden tomar buenas decisiones. Estas actitudes también determinan hasta que nivel los adultos están dispuestos a involucrar a gente joven como colegas en las decisiones acerca del diseño de los programas, desarrollo, implementación y evaluación. Las tres actitudes son 1) los jóvenes como objetos, 2) los jóvenes como receptores y 3) los jóvenes como colegas. Los jóvenes como objetos — Los adultos que toman esta actitud se identifican con el mito de la sabiduría adulta. Creen que saben lo que es mejor para los jóvenes. Tratan de controlar las situaciones en las que los jóvenes se encuentran. Creen que la gente joven tiene poco que aportar. Además, pueden sentir la necesidad, de acuerdo con sus propias experiencias pasadas, de proteger a los jóvenes del sufrimiento que podr'a resultar de algon error. Los adultos que ven a los jóvenes como objetos pocas veces permiten más que una participación simbólica de los jóvenes y no tienen ninguna intención de involucrar a los jóvenes verdaderamente. Un ejemplo podría ser un adulto que escribe una carta a un político elegido acerca de un tema que toca a los jóvenes y que usa el nombre y la firma de una persona joven para así conseguir un mayor impacto. Los jóvenes como receptores — Los adultos que toman esta actitud creen que los adultos deben ayudar a los jóvenes a adaptarse a una sociedad adulta. Permiten que la gente joven tome parte en la toma de decisiones porque creen que la experiencia les servirá y suponen que los jóvenes no son todavía "gente de verdad" y necesitan ayuda para "pensar como adultos." Estos adultos usualmente delegan responsabilidades triviales o tareas a los jóvenes que ellos mismos no quieren llevar a cabo. Los adultos que ven a los jóvenes como receptores, generalmente determinan las formas en que los jóvenes participarán y cuentan con que ellos se conformen a sus términos. Un ejemplo podría ser los adultos que invitan a una persona joven a ser parte de una junta directiva, que de costumbre consistiría solamente de adultos. En una tal situación, la voz del joven se levanta rara vez y es poco escuchada. Los adultos no cuentan con las contribuciones del joven y él sabe que los adultos guardan todo el poder y control. Los jóvenes como colegas — Los adultos que toman esta actitud respetan sinceramente a los jóvenes y creen que aquellos tienen mucho que ofrecer ahora. Estos adultos alientan a los jóvenes a envolverse y creen que el involucramiento de los jóvenes es un elemento crítico para el éxito de los programas. Estos adultos están de acuerdo conque los jóvenes tengan una voz igual a ellos en la toma de decisiones. Reconocen que tanto adultos como jóvenes tienen habilidades, fortalezas y experiencias a contribuir. Los adultos que toman esta actitud estarán tan cómodos trabajando con jóvenes como con adultos y disfrutan de un ambiente con ambos. Estos adultos creen que una participación genuina de los jóvenes enriquece a los adultos en la misma forma en que la participación de los adultos enriquece a los jóvenes, y que una relación mutua de respeto reconoce las fortalezas que cada uno puede ofrecer. Un ejemplo podría ser emplear a un joven para participar desde el comienzo en el desarrollo de una propuesta para presentara una institución para financiamiento. Un ejemplo excelente de jóvenes como colegas es el programa Mesa Redonda de Jóvenes y Adultos de Pennnia (Pennsylvania Youth Adult Roundtable) implementado por el Grupo de Planificación Comunitaria de Prevención del VIH en Pennsylvania. Este programa, auspiciado por el Departamento de Salud, alienta a los jóvenes a formar parte del proceso estatal que prioritiza los programas para financiamiento de prevención del VIH. A través de todo el estado, siete grupos de jóvenes en situaciones de alto riesgo se reonen trimestralmente para discutir los esfuerzos de prevención dirigidos a los jóvenes y para ofrecer ideas sobre futuros esfuerzos. Los participantes reciben un estipendio y comida gratis. En cada mesa redonda, adultos y jóvenes desarrollan la agenda, conducen las reuniones y promueven el diálogo entre los participantes. Claramente el rol de los jóvenes es igual al de los adultos en este proceso. Los adultos y los jóvenes están trabajando en conjunto para desarrollar el plan estatal. Haciendo que el involucramiento de los jóvenes sea eficazPara que el involucramiento de los jóvenes sea eficaz, no bastan las buenas intenciones. Los adultos que apoyan el concepto de participación intergeneracional deben estar dispuestos a identificar y alterar el ambiente de la organización donde los obstáculos institucionales pueden ser especialmente importantes. Obstáculos institucionales que hacen difícil el involucramiento genuino de los jóvenes incluyen:
Elementos de un programa efectivo de involucramiento de los jóvenesLa investigación sugiere que los programas exitosos de involucramiento de los jóvenes comparten elementos que incluyen:
Lograr un verdadero involucramiento de los jóvenes en los programas dirigidos a ellos implica trabajo, y no es una tarea fácil. Sin embargo los beneficios son enormes para los jóvenes y para las organizaciones que se dedican a ellos. Cuando jóvenes y adultos ven esos beneficios potenciales, se dan cuenta que el esfuerzo vale la pena y que a lo mejor es más fácil de lo que esperaban. Escrito por Kent Klindera, septiembre de 2000Traducido por Larry Villegas, Jenna Tiitsman, y Mariana Toledo Hermina Bibliografía
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