| Renunciar a las prácticas nocivas, no a la cultura |
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También disponible en inglés [HTML] y en francés [HTML]. …es inadmisible que la comunidad internacional persista en una actitud pasiva (con respecto a las prácticas tradicionales nocivas) en el nombre de una visión distorsionada del multiculturalismo. Los comportamientos y valores culturales de los seres humanos, no importa cuán carentes de sentido o destructivos puedan parecer a otras personas desde el punto de vista personal y cultural, tienen un significado y cumplen una función para quienes los practican. Aun así, la cultura no es estática sino que se halla en flujo constante, adaptándose y reformándose. La gente modificará su comportamiento cuando entienda los peligros y la indignidad de las prácticas nocivas, y cuando se percale de que es posible renunciar a dichas prácticas sin perder aspectos valiosos de su culture. En toda cultura hay costumbres importantes que celebran las transiciones del ciclo vital, perpetúan la cohesión comunitaria o transmiten valores tradicionales a las nuevas generaciones. Estas tradiciones reflejan las normas de cuidado y comportamiento basadas en la edad, la etapa de la vida, el sexo y la clase social. Si bien muchas tradiciones fomentan la cohesión y la unidad sociales, otras menoscaban la salud física y psíquica y la integridad de los miembros de la comunidad, en particular las niñas y las mujeres. Factores como el acceso limitado a la educación, la información y los servicios permiten la persistencia de las que resultan más nocivas. Las tradiciones nocivas adoptan muchas formas distintas, pero sodas tienen su origen en las relaciones sociales y económical de desigualdad entre los hombres y las mujeres a lo largo de la historia. La mutilación genital femenina, el matrimonio y la procreación prematuros y los sesgos por razón de género han suscitado la atención mundial a cause de su difusión y de las graves repercusiones negatives que tienen sobre la salud y el bienestar de las mujeres. Las tentativas por modificar o erradicar esas prácticas a menudo son vistas con suspicacia u hostilidad por aquellas comunidades que las practican, especialmente.cuando las tentativas provienen de fuera de la comunidad. A muchos miembros de estas sociedades les resulta inconcebible acabar con sus tradiciones, pues dichas prácticas constituyen una parse integral del entramado social. En este documento nos referimos a tres de las tradiciones nocivas que se practican más comunmente. Sin embargo, existen muchas otras prácticas, corno los tabúes alimentarios y las prácticas de atención del parto, que tienen efectos igualmente debilitantes sobre la salud física y psiquica y el bienestar de las mujeres. La mutilación genital femenina es ampliamente practicadaLa ablación de los genitales femeninos, conocida comúnmente como mutilación genital femenina (MGF), se practica en 28 países africanos, así como en algunos países árabes, Asia y en comunidades de inmigrantes radicados en Europa, Australia y Estados Unidos. Consiste en el corte total o parcial de los genitales externos femeninos por razones que no son médicas. Ese corte va desde la extirpación del pliegue de tejido que recubre el clítoris hasta la forma más extrema, denominada infibulación. Esta última supone la extirpación del clítoris, así como una parte o la totalidad de los labios menores. Los labios mayores se cierran, dejando una pequeña abertura para permitir el flujo de orina y sangre menstrual. La infibulación se practica predominantemente en Somalia, Sudán y Djibuti, así como en algunas partes de Etiopía y Egipto. Actualmente hay en el mundo entre 100 millones y 132 millones de muchachas y mujeres que han sido sometidas a la mutilación genital. Se calcula que el año próximo aproximadamente 2 millones de mujeres serán sometidas al procedimiento. En algunas sociedades, la mutilación genital femenina representa un importante rito de iniciación a la condición de mujer; en otras se cree que es estéticamente agradable, que garantiza la virginidad, que disminuye el deseo sexual femenino, que ayuda a preserver la higiene, que impide la promiscuidad y que acrecienta la fecundidad. Los hombres pueden negarse a casarse con una mujer que no se haya sometido a este procedimiento. Si bien comúnmente se cree que la mutilación genital femenina está prescrita por los textos religiosos, ni en el Corán ni en la Biblia existen bases de doctrine para ella. En algunos países, la mutilación genital femenina es un rito de paso que se realize cerca de los 14 años de edad y que se acompaña de complejas celebraciones. En otros países, se realize tradicionalmente a edades más tempranas. En Eritrea se lleva a cabo a los 18 meses, comparada con 6,3 años en Mali y 10,8 años en la República Centroafricana.1 Los etíopes practican la mutilación genital femenina a los pocos días del nacimiento, y las niñas sudanesas son sometidas a ella a los 12 años.2 El 98% de las mujeres somalíes se someten a este procedimiento, por comparación con el 10% de las mujeres tanzanias.3 Si bien son diversas las razones para practicar la mutilación genital femenina, los resultados negativos son claros y están bien comprobados. De ordinario se efectúa sin anestesia y aplicando métodos antihigiénicos e instrumentos contaminados, y sus consecuencias incluyen una enfermedad o la muerte a causa de una infección, hemorragia, tétanos o toxemia. En Sudán mueren entre 10 y 30% de las niñas que se someten a la infibulación.4 El intenso dolor que cause el procedimiento mismo puede causer un daño psicológico perdurable. La mutilación genital femenina hace que las relaciones sexuales sean sumamente dolorosas y difíciles para la mujer. Es frecuente que las mujeres que se hen sometido a este procedimiento experimenter trabajo de parto prolongado y complicaciones del parto. El matrimonio y la procreación son importantes en la vida de la mayoría de las mujeres, y el rechazo de la mutilación lleva consigo la posible pérdida de su condición socioeconómica y de la aceptación por la comunidad. Como consecuencia, las mujeres desempeñan un importante paper en la enseñanza de las tradiciones culturales, y es frecuente que las propias mujeres seen las propugnadoras más firmes del procedimiento Además, quienes practican la mutilación la propugnan con vehemencia porque a menudo es su úica fuente de ingresos. La preferencia por los varones es muy intenseEn muchas sociedades, la preferencia por los hijos varones es una tradición muy poderosa. Esta preferencia por los hijos varones se manifiesta en sí misma por descuido, privaciones o trato discriminatorio de las hijas, lo que va en detrimento de su salud física y mental. La preferencia por los hijos varones perjudica a las mujeres por la asignación injusta de los alimentos, la educación y la asistencia sanitaria, disparidad que se ve fortalecida durante toda la vida. La preferencia por los hijos del sexo masculino comienza en etapa temprana de la vida. Las regiones donde esta práctice está firmemente arraigada suelen presenter tambíen elevadas tasas de pobreza y mortalidad infantil. A los padres de recursos económicos escasos les puede parecer que es más importante que los varones sobrevivan. La dote que se page cuando las hijas se casan es un incentivo añadido para que los padres den un tratamiento preferencial a los hijos varones. Como resultado, es frecuente que a las niñas y a los menores de 1 año se las alimente después que a los niños, y que aquellas reciban alimentos de menor valor nutricional. En la zone rural de Bangladesh, la malnutrición es casi tres veces más común entre las niñas que entre los niños. Además, los niños reciben dos veces más atención médica por diarreaque las niñas. En la India, una de cada seis muertes de menores de 1 año se debe exclusivamente a costumbres derivadas de la preferencia por los hijos del sexo masculino.5 Las repercusiones educativas y económical de la preferencia por los hijos varones son graves. Pese a los a de lantos considerables en el número de mujeres que hen logrado por lo menos siete años de educación , en muchos países en desarrollo son muchas menos las mujeres matriculadas en escuelas secundarias. Mientras que en el Perú asisten a la escuela secundaria 91 mujeres por cada 100 hombres, en Bangladesh la relación es de 49 mujeres por 100 varones y en Mali de 50 mujeres por 100 varones.6 La disparidad entre el acceso a la educación de los niños y de las niñas sitúa a estas y a las mujeres en posiciones perdurables de dependencia económica y social. El matrimonio prematuro generalmente conduce a la procreación prematuraEn muchas culturas es común la tradición de casar a las hijas a una edad temprana. Las niñas, mal alimentadas e infravaloradas, a menudo se casan con hombres mucho mayores que ellas. En este tipo de matrimonios, las mujercs tienen escaso poder y un sentido limitado de autodeterminación. Las que se casan a edad temprana pierden la oportunidad de seguir en la escuela y a menudo tienen poca motivación o capacidad para planificar su familia. En muchas culturas se piensa que el matrimonio a edad temprana garantiza una large fecundidad; y que las muy jóvenes reducer la dote que deben pager los padres. Si bien es cierto que en general la edad en que se casan las muchachas está aumentando poco a poco en África, actualmente en África oriental y Nigeria dicha edad está disminnyendo, pues como se considera que las vírgenes jóvenes tienen menos probabilidades de ester infectadas por el VIH o de padecer side, son ahora muy solicitadas. El mayor predominio del matrimonio prematuro se observe en África al sur del Sahara y en el sur de Asia. En Bangladesh, 47% de las mujeres de entre 20 y 24 años se casaron a los 15. En Guatemala, India y Níger, las proporciones correspondientes son de 12,18 y 50%.7 El matrimonio y la procreación prematuros están estrechamente ligados con un bajo nivel educativo. En Camerún, 27% de las mujeres casadas menores de 20 años terminaron siete años de instrucción, por comparación con 77% de las mujeres solteras (6). En Guatemala, las jóvenes que posponen el embarazo tienen cinco veces más probabilidades de terminar la escuela secundaria que aquellas que tienen su primer hijo en la adolescencia.8 El matrimonio a una edad temprana generalmente conduce a la procreación premature, con consecuencias graves para la salud de la joven madre y de su hijo. Las criaturas nacidas de madres adolescentes tienen haste 80% más probabilidades de morir antes de cumplir un año que las que nacen de mujeres entre 20 y 29 años de edad.9 Las tasas de mortalidad materna son dos veces más altas en las mujeres de 15 a 19 años de edad que en las de 20 a 29.10 ¿Qué se puede tracer para cambiar estas prácticas nocivas?Las creencias culturales son poderosas, y solo cuidadosos esfuerzos podrán modificarlas o eliminarlas. A veces, las presiones del occidente para lograr cambios se hen llevado a cabo de manera torpe y desconsiderada, por lo que los locales las han percibido como signo de imperialismo cultural. Los intentos por cambiar las prácticas tradicionales nocivas resultan de lo más eficaces cuando se originan en el seno mismo de la culture en la que se producen. Gracias a los grupos de mujeres y activistas en favor de los derechos humanos, la mutilación genital ha pasado a ocupar un luger en la agenda política de muchos gobiernos y organizaciones internacionales. Bélgica, Ghana, Suecia y el Reino Unido han proscrito diversas formas de la mutilación genital femenina, mientras que los gobiernos del Sudán y Djibuti prohíben la infibulación. Como resultado de las campañas de educación de la gente, actualmente se considera más aceptable hablar de este problema. Un logro del programa ha sido readiestrar a las personas que efectúan la mutilación, bien sea para que emprendan una carrera distinta o para modificar la práctica de manera tal que esta conserve su importancia como rito de transición, pero que no inflija daños a la niña. En septiembre de 1997, legisladores africanos respaldaron un plan para acabar con la mutilación genital femenina en África para el año 2005. El foro hizo un llamamiento a los estados africanos para que promulguen leyes específicas sobre la abolición de la mutilación y otras prácticas nocivas. También se instó a crear mecanismos concretos para aplicar la política de eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres y los niños. En una declaración apoyada por delegados y grupos de mujeres de 40 países, se dijo que las "prácticas degradantes e inhumanas de la mutilación genital femenina y otras prácticas nocivas en África" son una vergüenza. Cada vez es mayor el número de gobiernos de los países en desarrollo que consideran necesario adopter medidas en relación con el matrimonio prematuro. Aunque en algunos países se hen sancionando leyes que fijan una edad mínima para el matrimonio, es frecuente que esto no impida el matrimonio forzoso de personas muy jóvenes. Es caracterítico que los límites en cuanto a la edad en que las personas pueden casarse se apliquen solo en las uniones que se llevan a cabo sin el consentimiento de los padres; por el contrario, los matrimonios arreglados por los padres pueden incluir a chicas muy por debajo de la edad mínima legal establecida en el país. Si bien el prometer en matrimonio a niños y ninas de tierna edad no es tan frecuente ahora, la edad del matrimonio en el África al sur del Sahara y el sur de Asia sigue siendo baja. En 1994, la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre la Población y el Desarrollo reunió a líderes mundiales, funcionarios de alto rango, representantes de organizaciones no gubernamentales y organismos de las Naciones Unidas que juntos fijaron objetivos para terminar con la discriminación y el prejuicio por razón de sexo y sus graves consecuencias. El programa de acción hizo un llamamiento para:
A menudo se cree que es imposible cambiar las prácticas tradicionales nocivas. Para intentar modificarlas o erradicarlas es preciso contar con la cooperación y la comprensión de los líderes de la comunidad, los encargados de formular las political y las personas que hen experimentado o atestiguado las penurias causadas por dichas prácticas. Educar a la comunidad es decisivo para aumentar su sensibilidad con respecto a las consecuencias negatives de estas prácticas, a fin de cambiar las normas sociales. Es preciso poner en vigor y vigilar la aplicación de leyes que condenen las prácticas nocivas. Con respeto por las tradiciones, la promoción de la cause puede unir a las comunidades para fortalecer las práctica s que beneficien directamente a sus miembros y, al mismo tiempo, oponerse a las que lesionan la integridad y menguan los derechos humanos de niñas y mujeres. Escrito por Lauren Hersh, febrero de 1998 Recursos y bibliografíaEl Comité Interafricano sobre Prácticas Tradicionales que Afectan a la Salud de las Mujeres y los Niños en África (IAC) Female Genital Cutting: Findings from the Demographic and Health Surveys Program. Resume los resultados de investigación de la República Centroafricana, Costa de Marfil, Egipto, Eritrea, Mali, el norte de Sudán y Yemen. RAINBO es una organización sin fines de lucro que lleva a cabo tareas de promoción de la cause e investigación, y ofrece asistencia técnica y asesoramiento en relación con la mutilación genital femenina y los derechos de la mujer con respecto a la integridad corporal.
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